Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

sábado, 28 de junio de 2008

La Columna del Odio (no hay pasta para guionistas): Análisis del fotolog ajeno, parte II


Saludos. Me llego de nuevo a este lugar de erudición para hablar de lo bonita y edificante que es la brisa veraniega sobre mi pelo enredado mientras estoy apoyado en mi balcón, observando al resto de la gente inmersa en sus quéhaceres cotidianos. De lo tranquilizante que es escuchar One Blood, de Terence Jay, mientras el Sol me quema la piel de los brazos. Del sonido de las olas al romper contra las blancas costas, y de las gaviotas revoloteando en busca de basura.

Ahhhh, sí, basura.

Basura, basura infumable, es lo que se puede encontrar un alma ingenua e inocente como la mía. Un alma ingenua e inocente, y reprimida, que como no puede contestar a ese test en un comentario, lo contestará aquí, a espaldas y escondidas, como una buena cortesana francesa del Versalles del siglo XVIII.

1. Ese trocito de comida que se te queda entre los dientes y no puedes elminar, esa caca de perro que se te pega al zapato sin que lo notes, esa llaga del cielo de la boca que no puedes dejar de lamer, ese picor en la oreja mientras te cortan el pelo...

2. Sí, me has fallado. Me has fallado varias veces, ya que no sólo no te plantaste delante de los tanques en Tiananmen, sino que no te tiraste sobre ellos gritando y maldeciendo para que te volasen la cabeza, llenando el espacio de ese sonido que hace un bote vacío al abrirse. Me fallaron tus padres al no abortarte o, en su defecto, venderte a algún tratante de esclavos por una gallina y un par de cabras.

3. Cuando la Seguridad Social hizo bien su trabajo trayéndote a este mundo sin matarte antes. El mundo me decepcionó entonces, al no hacer otro Nüremberg para juzgar a los perpetradores de tan tremendo crimen, claro, que tú no lo sabías, tenías una edad mental aún menor (no demasiado) a la que ahora muestras sin pudor, ni temor a ser marginada.

4. Digamos que... si te metieses una bolsa en la cabeza, te atases las manos a los pies y te tragases una hucha mientras te tiran al mar de Azov, en pleno diciembre, y te encontrasen un mes más tarde, con el cuerpo putrefacto y aún más hinchado, si cabe, me caerías bastante mejor. En cuanto al carácter... he visto películas iraníes más divertidas.

5. Si lo que quiero es hacer una operación matemática más compleja que sumar tres cabras y dos ovejas, la verdad es que confiaría más en un mono con una calculadora y un plátano metido en la nariz. Ahora, en lo de hacer el ridículo, eres una verdadera mina.

6. Si te dejases influenciar ya haría tiempo que no existirías. Es más, si tu madre se dejase influenciar, nunca lo habrías hecho. Como dice el Talmud, si todos tus amigos coinciden en llamarte burro, ve y átate a un dogal.

7. Sí, tanto como el Parlamento Italiano.

8. Descorchar una buena botella de Champagne, bebérmela y hendirte el cráneo con ella.

9. Sí, en la Transilvania del siglo XVI, mientras conversaba animadamente con Vlad sobre los quilos de sobrasada que te podríamos sacar.

10. Hummm, ¿La Mantis? (por aquello de fagocitar a la presa), o Ahmadineyad, por la mala leche que te gastas.

11. No lo sé, pero escribir bien no es una de ellas. Supongo que te saltaste esa clase y la de saber estar junto a mi tío. Sin embargo, tanto tú como él tenéis algo bueno, hacéis que me ría (de vosotros).

12. Te los enumeraría todos, pero no estoy seguro de no perderte por el camino. Por el momento tan sólo piensa que soltarte en medio de un circo romano para entretener a un grupo de ex-presidiarios sería una obra de caridad sólo equiparable a cambiarte por un niño nigeriano (aún con el riesgo de que devorases a toda su tribu).

13. No, no quiero conocerte bien. Por el momento me basta con saber de ti que de tener cerebro habrías abandonado este planeta en busca de formas de vida más parecidas a ti, como Galactus, el Devorador de Mundos.

14. Ya es muy tarde para cambiar nada. Creo que lo mejor para ti es que te retires a una bonita vida en simbiosis con alguna medusa que te picará durante el resto de tu vida, que, por fortuna, no te será demasiado larga.

15. Creo que ya he usado suficientes metáforas para intentar darte una idea de a quien te pareces. A mí siempre me has parecido un mono con hemorroides, pero es que dejas llevar mi imaginación.

16. Si tienes un concepto de 'qerer' lo suficientemente amplio como para incluir al mono, sí, te 'qiero'.

Y me despido. Como diría un amigo mío, godene maane.

jueves, 26 de junio de 2008

La Columna del Amor y el Respeto NO Coaccionada: Miquel Company

Hoy, continuando la tendencia iniciada por la partida de Jordi Pons, y con la foto de una pupila con midriasis provocada por la dietilamida de ácido lisérgico (la foto no tiene nada que ver ni conmigo ni con Miquel, pero me encanta), hablaré de otro de los prohombres que se han ganado una entrada de características similares a las de un anuncio de compresas.
Y, como ya dije con Jordi (y hubiera dicho con otros tantos de haber podido), parafraseando al Maese Xu, insultar es mejor que alabar. Y, además, se me da mejor. Sin embargo, hoy no convertiré esto en una columna del odio al Cambio, puesto que se supone que sin estos escasos reductos de buena fe sería lo más similar a un grano en el culo de lo que se puede ser en esta vida.
El sujeto al cual dedico esta columna ha sido mi tutor durante el último curso, y mi profesor de matemáticas durante los dos últimos años. Además, ha sido la única persona adulta que conozco que ha sido capaz de seguirle la corriente a mi abuelo (y no, El Fiscal NO cuenta como persona adulta).
Ha sido un buen profesor de matemáticas, y mejor tutor, puesto que ha conseguido aguantarme escribiendo sandeces como las que plasmo ahora en esta entrada.
Es más, tengo que felicitarlo a él por todas esas camisetas con motivos altamente frikis que traía a ese campo de concentración, y a mis compañeros por regalarle una camiseta con tan mala leche.
Así que esperemos que pueda haber un tercer año, pero que sepas que no te volveré a escribir una cosa de éstas... ya bastante cursi me siento ya, y eso que no he dicho más que estupideces dignas de una mente atormentada.
En fain (como diría Lady Handry), que es la segunda Columna del Amor y el Respeto, y supongo que no se la merece cualquiera (la verdad es que tengo unas cuantas pendientes...).

domingo, 22 de junio de 2008

La Columna del Odio: Gente que Sobra

Escribo esto a unas felices 1:59 de la mañana de una bonita noche de 22 de Junio de 2008, y el porqué no lo tengo muy claro. He estado vagando por ésta parte de la red desde hace bastante rato y buscaba una Columna del Odio a cierta persona con nombre de patatilla que me comentaste que habías escrito o lo pensabas hacer. Bien, no sé si dicha Columna existe o no, pero no he tenido suerte con mi búsqueda y he decidido escribirla yo misma (y así de paso cumplir mi palabra de escribir en el blog).

Lo he estado meditando profundamente y he llegado a la conclusión de que hay personas en este mundo que sobran. Vamos a ver, no quiero parecer un típico caso de ego elevadísimo que se cree de lo mejor y todo cuanto no se acerque a su descripción de "persona maravillosa que merece la vida" es basura, pero para qué negarlo; creo que se trata de eso.

A decir verdad no encuentro ninguna razón lógica para odiar a alguien que conoces tan poco, pero yo no soy de ésas personas que tienen una bonita impresión de todo el mundo en cuanto lo ven. Soy de las que pienso que todo es malo, asqueroso y satánico hasta que no se demuestre lo contrario.
Y puede que el sujeto G no se haya declarado como un ser potencialmente Malo, Asqueroso y Satánico, pero en cualquier caso tampoco ha demostrado lo contrario.

Y además, no hablamos de una primera impresión, no. Hace año y pico que lo conozco, y el pico de ese año ha sido tratando con él sufriéndole.
Por lo general, nuestras conversaciones han girado siempre en torno a:
"Hola, bon dia: hi ha un tío de sa meva classe que es super friki i avui com que som uns fulleros mon hem anat a fer una siesta a n'es parque, perque som uns frikis, i aixó és lo més nét, i eh, aquest estiu heu de venir a ca meva a veure REC"

Que alguien te diga eso una vez, pasa. Dos, también. Si saliese de la boca de otra persona podría pasar como un comentario totalmente normal.
Pero NO si basas toda la vida de una persona en ESE TIPO DE CONVERSACIONES.

Primero: ya he visto REC, y en mejor compañía que tú, así que NO gracias, prefiero tener un recuerdo bonito del día que fui a verla.
Segundo: No me importa ni un cuarto de mierda lo que me cuentes de tu clase, en serio, ahórrate la saliva. Entiendo que estés desesperado por contarle tus escasas y aburridas anécdotas a todo el mundo para que veamos lo friki y original que eres, pero cuéntaselas a alguien que no sea yo.
Tercero: Puedes hablar de algo que no sea de tí?

Eso es lo que tendría que haberle dicho hace tiempo y repetírselo cada vez que abre su asquerosa boca enfrente mío. Debería. Pero no lo he echo. Porque soy así de falsa, y estúpida y cobarde y a veces tengo la sincera impresión de que debo parecer una grandísima imbécil a todo aquel que me observe.

Muy lejos de mandarle al lugar que le corresponde, creo que la frase más larga que he pronunciado desde el santo día en que hablé con él por primera vez ha sido: "Hehe, sí? En serio?" Mientras me duele la comisura de los labios de tanto forzarlos y las orejas me sangran y lloran porque escucharían Baila Morena rebobinada hacia atrás y pasada a voz de pitufo maquinero que antes de aguantar el tostón de la vida de el sujeto G.

Y encima, tiene el grandísimo morro de anunciar a los cuatro vientos (en este caso a los dos vientos H y N) que "Na Marta es massa rara per mí, saps?", con lo cual intuyo una cierta equivocación interpretando todas ésas palabras que no digo porque son demasiado despectivas hacia su ilustrísimo friki número uno.
De verdad se piensa eso?
¡¿En serio?!

A veces la mentalidad masculina me asusta. Y lo sigo sin ánimo de ofender, eh?

De todas maneras me lo tomo como un cumplido, e interpretaré RARA como: distinta a mi tipo vida.
Y te aseguro que eso es todo lo que quiero ser.

PD. Joé, no veas lo bien que te sientes después de escribir una Columna del Odio.

viernes, 20 de junio de 2008

Pesadilla en Abbey Road II: Redacciones de castellano, exámenes finales


Estaba cepillándose los dientes, como cada noche. De repente, miró el espejo, y vio algo que le heló la sangre. Ahí detrás había alguien.
Era alguien poco corriente. Es decir, no es que tener a alguien espiándote mientras te lavas los dientes en una fría noche de diciembre se pueda tildar de corriente. Tampoco se puede tildar de agradable, puesto que este tipo de encuentros suele acabar de forma poco agradable, ya que sabe Dios qué clase de mente enferma puede disfrutar viendo a una chica persona lavándose los dientes.
El sujeto que estaba detrás de ella tenía la tez morena e iba vestido como un bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental.
El caso es que ahí estaba ella, ahora mirando de frente al extraño individuo vestido de bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental que la espiaba en el baño, que le devolvió la mirada, y se presentó.
-Hola, me llamo Hexakosioihexekontahexafobia -dijo-, y soy de Betelgeuse V, de un extraño planeta que, por alguna estúpida coincidencia sin ninguna lógica, se llama Francia.
La chica se quedó traspuesta. 'Bueno', pensó, 'no se puede ser una buena doctora en Astrofísica si no se conoce a un simpático extraterrestre vestido de bucanero británico en el Caribe del siglo XVII con poco aprecio por la higiene dental que la espiaba en el baño alguna vez en la vida'.
- Ah, por cierto, tengo dos cabezas. -dijo, como quien no quiere la cosa, a ala pobre chica- Yo, errr esto... ¿quieres venirte conmigo?
- Venga, vale, ¿por qué no?
Y se fueron caminando dulcemente.
- Hexy...
- ¿Sí?
- ¿Sabes que es lo más bonito que me han ofrecido nunca? -y desaparecieron.

Zebda

Un grupo francés al que Darth Vader me aficionó...

Tomber la Chemise


Motivés, le Chant des Partisans


Bella Ciao (el vídeo no sé qué tiene que ver con nada)

jueves, 19 de junio de 2008

Cartas Tunecinas III, con Bourguiba se vivía mejor

Saludos a todos. Guillem ya da sus primeros pasitos. Camina como un adulto, concretamente como Charlot. Estelle por fin avanza en su intento de montar la delegación de la empresa. Yo me leo los libros de Carvalho de la biblioteca del Cervantes.

La selección de personal de Estelle ha sido muy instructiva. Lo que significa que cada vez entiendo menos el país. Llaman veinte personas para conseguir el trabajo. Estelle les pide que le envíen el currículum por mail. Recibe uno. De estas veinte personas sólo dos o tres dijeron algo así: “Buenos días. Llamo por la oferta de empleo. Me envía el INEM.” A los demás Estelle les tenía que preguntar si llamaban por la oferta de empleo y sacarles la información con tenazas. Se supone que han estudiado la secundaria en francés, pero les da pereza poner mayúsculas al empezar una frase (esto en textos del trabajo, dicen que Estelle es muy exigente). Un individuo que ha estudiado inglés cinco años en la universidad no sabe traducir al francés: “They always serve the same meat. Too much chicken.” Creo que voy a intentar sacarme la licenciatura por libre.

Ya dije que eran muy informales, muy poco eficientes. Lo único que se puede hacer es ir a una tienda y pedir un pollo en trozos, un kilo de patatas. Si encargas unos pasteles para el día siguiente, al día siguiente no están. Tampoco está anotado el encargo. Pides que te fotocopien unos libros, te dicen que estará por la tarde, y se les estropea la fotocopiadora. No es mala suerte. Nueve de cada diez veces no es mala suerte. Cuando algo sale a la primera te dan ganas de nombrar ministro al que te atiende.

El otro día conocí el “chili”, viento cálido del Sur, del desierto. Acampad un día delante de la salida de aire caliente de un aire acondicionado de supermercado, en verano. Así entenderéis la sensación. No sirve ni buscar la sombra.

Si no me concretan nada de dar clase en el Cervantes vendré a trabajar a Palma a principios de julio, así que muy probablemente nos vemos pronto.

Javi, que ya vive el verano intensamente.

domingo, 15 de junio de 2008

Anécdotas falsas

Cierto día, un conductor se topó con que, desgraciadamente, se había colocado justo detrás del coche de un turista británico que, haciendo gala de las costumbres de su tierra, avanzaba lo suficientemente rápido como para alcanzar y abatir a una lechuga.
El conductor español, tras tocar la bozina repetidas veces, bajó del coche y le dijo al inglés que qué pasaba, que por qué iba con tanta parsimonia.
El inglés respondió así:
-Tranquilo, amigo, y recuerde: Ser o no ser, tal es la cuestión (Shakespeare) -tras lo cual decidió hacer caso e irse.
Al día siguiente, nuestro conductor se volvió a encontrar en la misma situación y, habiendo tomado una decisión, bajó del coche y le soltó al británico:
- ¡Hijoputa, mamón, soplapollas! (Camilo José Cela)

viernes, 13 de junio de 2008

Pesadilla en Abbey Road


En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la Galaxia, brilla un pequeño y despreciable sol amarillento.
En su órbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilómetros, gira un pequeño planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que aún creen que llevar chancletas y piratas es de buen gusto.
Este planeta tiene, o mejor dicho, tenía, el problema siguiente: la mayoría de sus habitantes eran infelices durante todo el tiempo. Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referían principalmente a los movimientos de pequeños trozos de papel verde; cosa extraña, ya que los pequeños trozos de papel verde no eran principalmente quienes se sentían infelices.
De manera que persistió el problema; muchos eran humildes y la mayoría se consideraban miserables, incluso los que iban en chancletas y piratas.
Cada vez eran más los que pensaban que, en primer lugar, habían cometido un gran error al bajar de los árboles. Y algunos afirmaban que los árboles habían sido una equivocación y que nadie debía haber salido de los mares.
Y entonces, un jueves, casi dos mil años después de que clavaran a un hombre a un madero por decir que, para variar, sería estupendo ser bueno con los demás, una muchacha que se sentaba sola en un café de Rickmansworth comprendió de pronto lo que había ido mal durante todo el tiempo, y descubrió el medio por el que el mundo podría convertirse en un lugar tranquilo y feliz. Esta vez era cierto, daría resultado, y no habría que clavar a nadie a ningún sitio.
Lamentablemente, sin embargo, antes de que pudiera llamar por teléfono para contárselo a alguien, ocurrió una catástrofe terrible y estúpida y la idea se perdió para siempre.
Ésta no es la historia de la muchacha.
Sino la de aquella catástrofe terrible y estúpida, y la de algunas de sus consecuencias.
[Douglas Adams]
En el mismo instante en que esa catástrofe ocurría, un adolescente con herpes labial saltó de un descapotable en marcha en un patético intento de contradecir las leyes físicas más elementales y, de paso, granjearse una fama potable entre sus amigos.
Aunque, por supuesto, las leyes físicas más elementales carecen de sentido cuando descubres asombrado que, realmente, tirarse de un descapotable en marcha con un herpes labial no mola nada. No a no ser que estés en el descapotable.
En ese sentido, la terrible catástrofe fue lo suficientemente terrible para ocultar la desgracia mental de ese pobre chaval.
Otra de las cosas que ocurrían mientras esa muchachita se acercaba a una cabina telefónica para llamar resultó ser la consecuencia directa y esperada de la fama de la carátula del disco Abbey Road, de los Beatles, que, para ser sinceros, no era escuchado por ninguno de los interfectos de las chancletas y los piratas.
Una de las carátulas había sido brutalmente saboteada para colocar Playmóbiles en el lugar que correspondía al grupo musical, y habría tenido el mismo éxito, sino más, que la idea de la muchacha, de no haberse sucedido una serie de catastróficas desdichas, a lo Lemony Snickett, que acabarían con el segundo advenimiento de J.C., y la Historia del Rubio.
Todo esto, sin embargo, nadie lo sabía, y los Playmóbiles que formaban la parodia nada podían hacer, salvo protestar con gritos mudos y cortes de mangas invisibles, y desearle miles de cosas desagradables al desquiciado que había hecho el montaje y a toda su especie.
Y por Bob que sucedieron.
El problema es que desear la extinción de una raza tan extendida como la de los tíos con chanclas y piratas, en un planeta tan insignificante, y con las capacidades motrices seriamente dañadas tiene sus desventajas.
Ninguno de los cuatro han sobrevivido.
Y muy pocos han vuelto a la vida.

domingo, 8 de junio de 2008

Hexakosioihexekontahexafobia

Vaya, vaya, vayita...
Parece que a mi pequeña encuesta sobre el ruido de los árboles le quedan seiscientos sesenta y seis (todo sea no escribirlo) días de duración, y aunque a veces tengo la tentación de quitarla, creo que los aguantaré (si este blog los aguanta, por supuesto), e intentaré mantener la tónica del despotrique, ya que lo tengo un poco olvidado (podría añadir que es por los exámenes, pero creo que no influyen demasiado en mí, o podría decir que las Musas me han abandonado, pero nunca estuvieron aquí).
Cuestión, que no tengo forma de llenar este sitio con cosas extrañas, pero he llegado a aprender una cosa: que soy capaz de memorizar Hexakosioihexekontahexafobia al igual que Nahasapemapetilon (Apu).

Shallom alleykhem!!
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Episodios inquietantes: Sutileza

Si tuviese que definir al sujeto del que hablaré ahora, utilizaría una amplia gama de insultos (que es lo que, por otra parte, acostumbro a hacer siempre), y no descansaría hasta que se viese tristemente humillado por todos los monos ligeramente superiores (que, para su desgracia, son muchos), tirándole huevos caducados para disimular su pútrido hedor, mientras un corrillo de niños se agrupa a su alrededor y le grita lo despreciable que es; lo estúpido, repetitivo, pesado, hexakosioihexekontahexafóbico y despreciable que es.
Por reírse de chistes tan fáciles, que uno casi pensaría si lleva algo divertido escrito en la cara, de saber éste leer. Por tener un apodo tan estúpido como el de Ganchito, renunciando así a todo intento de respeto por parte de entes claramente superiores intelectualmente. Ya que teniendo un nombre que, aunque común, es bonito, no creo que sea necesario coserse una estrella de David que diga 'soy lerdo, ríete de mí', puesto que no evita que gente como yo lo usemos para resarcirnos de nuestra frustrante vida.
Podría pasarme el relato pniéndolo a parir de la forma más desalmada hasta que me sangrasen las puntas de los dedos y los ojos estuviesen a punto de salirme de las órbitas, y, sin embargo, no habría conseguido nada salvo una enorme satisfacción.
Sin embargo, y aunque os cueste creerlo, no he venido a hablar de nada de eso (no directamente, al menos).

He venido aquí, a petición de Lady Handry, para relatar una anécdota similar a una que ya narré en otra ocasión. Yo estaba tranquilo, escuchando el Réquiem, cuando me habló con ' weii' que sólo podía ser síntoma de un tumor cerebral del tamaño de una nuez de Brasil. Le respondí, y mi afán de quedar bien me hizo darle conversación.

Si estoy hablando contigo, ten en cuenta que es posible que también esté repasando mentalmente todo tu árbol genealógico, y es posible que poco después aparezcas en ete deprimente rincón de lo detestable de mi ser. No te lo diré a la cara, por supuesto, por temor a herir sentimientos.

En ese momento, además, miraba paradojas por Wikipedia (el tema me había sido sugerido en una de mis largas tardes de tedio insufrible, en el que había llegado a leer la página sobre El Gado de Schrödinger), cuando llequé a la fábula de la fuerza imparable y el objeto inamovible.

La fábula, poco más o menos, dice así: '¿Qué sucede cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible?'

Leyendo las posibles respuestas, me di cuenta de que Ganchito me hablaba, me hablaba sin cesar, de cosas que me traían sin cuidado. Joder, ni se las había preguntado.

Al que inventó el 'qué cuentas?' habría que fusilarlo.

Finalmente le dije lo que hacía, esperando crear un colpso en su vapuleada mente lo suficientemente grande como para tenerlo calladito un rato, pero parece que las ganas de joder fueron más grandes, y me soltó la perla de a continuación:

'si ponemos unt tia wena(fuerza irresistible) i un cura(fuerza inamobible) k pasaria???xd'
Ante semejante ofensa sólo pude responder diciendo que la fuerza 'inamobible' seguramente dejaría de serlo, a lo que respondió con un sonoro 'jajajajaja' que me ha provocado más de una y más de dos pesadillas.
Siguió hablándome de cosas que seguían trayéndomela floja, y tuve que recurrir a todo mi autocontrol para no tirarme por la ventana.
Poco después, y sin venir a cuento, me dice 'ale me voi dew'.

De lo que se deduce que:
1) Estoy rodeado de cabrones.
2) No sabe leer.
3) No sé leer.
4) El mono que tiene frente al ordenador no sabe leer.
5) En ese caso, ¿con quién he estado hablando todo este tiempo?
6) Todos sabemos que Ganchito no es muy listo, ¿será su mono tan estúpido?
7) Ni yo, ni él, ni el mono sabemos leer.
8) Me aburro mucho y me meto con el primero que pasa.
9) ¿Cuánto puedo meterme con una persona hasta que me pegue?
10) ¿Me vuelvo pesado?
11) ¿Doy tanto ASCO y so tan HORROR como dicen?
12) ¿Realmente soy tan sutil?

sábado, 7 de junio de 2008

Anécdotas mozartianas

Se dice que una vez, un joven aprendiz de compositor se acercó a Mozart y le preguntó cómo podía componer sinfonías tan brillantes, y que le enseñase a hacerlo. Mozart, como buen maestro que no tiene demasiadas ganas de enseñar a sus alumnos (algo así como la ESO de hoy en día), le dijo que para eso le hacían falta muchos años de estudio.
Esta respuesta irritó sobremanera al joven aprendiz, que le reprochó que él ya escribía sinfonías con unos cuantos años menos, y sin tanto tedioso aprendizaje. Mozart le respondió que sí, que era cierto, pero que él no había tenido que preguntar cómo.

martes, 3 de junio de 2008

La Columna del Odio (otra vez): Méssenger para tontos

"Si quieres que la gente te escuche, no puedes limitarte a darles una palmadita en el hombro, hay que usar un mazo de hierro, sólo entonces se consigue una atención absoluta."(Seven)

Lo cierto es que debí haberlo previsto. Cuando vi que me hablaba, con ese 'ola' provocativo, que de haber estado a su lado, hablando frente a frente (y de ser la 'h' una letra que sonase), le habría costado ser destripada por una panda de ñúes salvajes.

El sujeto de las generosas protuberancias mamarias y los escotes (sí, aquel del que ya hablé), el cual me llevaba cayendo penosamente desde aquel episodio, nunca se había destacado por tener pinta de tener una ortografía notable. Por supuesto, ella sabía que se escribía 'hola', pero lo habría puesto sin hache porque ella y todos los simios escotados que tiene por amigas se divierten destrozando la ortografía, por el simple hecho de que apretar una tecla supone un esfuerzo (no ya físico, hablamos de un esfuerzo mental) superior al que ellas podrían hacer aunque las pocas neuronas que tienen pensasen todas unidas, y porque es mucho más divertido volver loca a la gente sin poner los signos de puntuación.

Le contesté con un escueto 'hola', mas seguido de un 'qué tal?', por ser educado. Tras las salutaciones y las perlas ortográficas con las que me dejó, escribió lo siguiente: 'sabes ke tomas?', por lo cual me temí lo peor. Amplios horizontes de comidas insulsas con sus padres, de motes cariñosos y escalofriantes intercambios de fluidos pasaron por mi mente, y dibujé una mueca que sólo quería decir '¿por qué?'. Ya que soy incapaz de decir que no a la gente, no a nada, puesto que mi identidad sectaria y friki, la que muestro por estos lares, no suele salir de este blog.

Sin embargo, y para mi entero regocijo, me dice: 'pues k a veces me tratas mal'. En este punto debo explicarme. Ella me llama matón, idiota, y demás cosas que no nombraré, además de haberme pegado más de un bofetón por no hacer absolutamente nada (y no es la típica excusa, es que no había hecho nada) que, aunque todos son medio en broma, me hacen preguntarme si realmente me cae bien para permitir esas bromas. Es decir, si me cayese bien se lo permitiría, si fuese el sujeto N se lo permitiría sin dudarlo, pero para mí ella es aquel ser que impide mi realización personal con paridas del estilo 'que bien! el mundo se puso feliz, y nadie nos podra separar ya lo malo paso y lo bueno vendra y el cielo sera azul' escritas en sus cuadernos. Así que para ella, tratarla mal, es la frialdad con la que me he visto obligado a responder a sus constantes ataques.

Como estaba haciendo una redacción de francés, y tenía ganas de divertirme, le digo que a qué se refiere. 'Nose', dice, 'esk a veces me tratas mal, i pienso a vr si te e echo algo mal'. Mi subconsciente (y algunos amigos) me dicen que diga 'sí! me caes jodidamente mal, y no es que hayas hecho nada mal, es que, sencillamente, no me gusta tu presencia', sin embargo, y por cula de mi timidez británica y mi educación presbiteriana, le sigo el rollo como a un loco (nunca dejaría de ser un poco cabrón). Poco después (yo no le había aclarado si me caía bien o mal), me dice que, aunque sea un poco raro (la diplomacia no es su punto fuerte), le caigo bien y 'k kiere k' seamos amigos.

Yo sigo insistiendo en el tema de qué he hecho, para ver si puedo spamear su cerebro, y hacer que sus neuronas se dediquen a intentar descifrar mis mensajes ortográficamente correctos. Y en ese momento cometí un error, la sobreestimé, pensé que si no le decía si me caía bien o mal se quedaría con la duda, y así tendría una moqueta de pelo áspero al tacto siguiéndome a todas partes, o podría, al menos, conseguir que dejase de decir memeces. Sin embargo, su cerebro asumió que no estaba enfadado con ella y se dedicó a preguntarme por francés. Por supuesto, la conversación ya había perdido interés, e intenté cortarla. Cuando me habló de que cuando fuese mayor, rica y famosa (sólo le faltó decir que quería ser astronauta) viajaría y correría mil aventuras, le dije que yo me iría a vivir a Escocia, en una casita, y solo (una clara indirecta para que me dejase en paz). Ella me contestó que iría a buscarme y me echaría a patadas de allí, a lo que respondí que contrataría un batallón de personas con orden de disparar a cualquier testigo de Jehová/mormón/persona con menos neuronas que una taza de té que se acercase lo suficiente como para ser oída, olida y/o vista (contaminando así mi espacio personal).

Me dijo que llevaría un ejército (de ciervos, será), y que dejaría inconsciente a mis hombres.

Le contesto que gracias, que eso está muy bien, ya que yo no tendría tantos miramientos, ni de lejos (que me cae mal, que me he comido hamburguesas con un coeficiente intelectual mayor, que he conversado con eucaliptus más interesantes y que si tirásemos una aguja a su pelo tendríamos un famoso dicho popular, y me desconecto). Le digo que debo hacer el trabajo, y que, por favor, me deje en paz.