Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

jueves, 31 de diciembre de 2009

2009 is over

En fin, aquí estamos otra vez, con un poquitín más de odio que de costumbre porque me han obligado a ir a ver Spanish Movie, en un alarde de dictatorial mala leche que demuestra que, si bien es cierto que no puedes conseguir siempre lo que quieres, los Rolling mienten en cuanto a lo de conseguir lo que necesitamos: me tuve que tragar la película.
En fin, feliz año a todos.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

La cita de Gabriele D'Annunzio

Gabriele D'Annunzio

"¿Dónde hallaré el antiguo horror del hombre ante lo vario y lo confuso y lo amenazador y lo inexplicable? ¿Dónde el prodigio oscuro y siniestro ante el que temblar? No puedo seguir viviendo en esta tierra esclava, medida, explotada hasta el último palmo."

sábado, 26 de diciembre de 2009

La Columna del Odio: Tras tanto andar errante... tengo un archi enemigo.

Que ni me conoce.
Se trata, queridos y bucólicos, y comienzo a temerme que imaginarios lectores, de un sujeto cuya edad debe oscilar entre los 15 y los 18 años que se pasea por la red desprestigiando el buen oficio de malmeter contra el mundo y ser cínico con absolutamente todos los aspectos de la vida humana. Es un ser tan extremadamente vil que tiene lectores y que, para alimentar su creciente y ya sin fondo narcisismo, escribe con regularidad.
Alguien tan extremadamente cínico wannabe que probablemente sea capaz de sentir compasión, e incluso simpatía, por congéneres de mentes sacadas de En Busca del Valle Encantado -yo también tuve infancia, os dejaré a vosotros juzgar cómo debió ser para que el mundo viese crecer un ser como yo. Alguien con tan pocas aptitudes que reconoce haber suspendido ocho asignaturas sin seguir la frase de una carta de despedida antes de una ceremonia de seppuku.
En rigor, es lo más odiosamente mainstream que he visto en mucho tiempo, no tanto por el hecho de ser popular, sino porque convierte la misantropía en algo popular. Así que, ¡arriba, capullos de la Tierra! ¡En pie, fatídica legión! Enseñémosle a todo el mundo por qué debemos ser reprimidos, debemos ser impopulares y debemos, en rigor, ser denigrados por ser superiores -que es, en realidad, el único motivo de la envidia patológica que siente el resto del mundo hacia nosotros.
Ser popular es para nenas, envidiar a quien lo es, de hombres. Y los hombres no lloran.

En fin, aquí dejo el link de su blog. Si os aficionáis a leer sus entradas, más os vale que no os vuelva a ver por aquí -lo cual será difícil, ya que la mayoría de vosotros estáis en mi cabeza.

http://www.juankiblog.com

martes, 22 de diciembre de 2009

Feliz Navidad

Si estás leyendo esto es que, probablemente, lees mi blog. Por tanto, eres merecedor de mi respeto y mis mejores deseos para tus vacaciones y el año que viene.
Si has entrado aquí por casualidad, aficiónate o... o no te deseo felices fiestas.

En cuanto a mi internet, si me lo permite -cosa que, como siempre, está en duda-, podré felicitar las Navidades personalmente y despachar alegremente el espíritu navideño con alguna que otra crítica llena de odio hacia la Navidad.

Y eso es todo, amigos.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Epígrafe para un libro condenado

Charles Baudelaire

Lector apacible y bucólico, sobrio e inocente hombre de bien, arroja este libro saturniano, orgiástico y melancólico.
Si no has estudiado tu retórica con Satán, el astuto decano, ¡arrójalo! No comprenderás nada de él, o me creerás histérico.
Pero si, sin dejarte hechizar, tu pupila sabe sumergirse en los abismos, léeme, para aprender a amarme; alma curiosa que sufres y andas en busca de tu paraíso ¡compadéceme! Sino, ¡yo te maldigo!

viernes, 18 de diciembre de 2009

-Capítulo 3: Lugar donde establecer tu reinado del terror

Bien, una vez que ya sabes qué villano vas a ser, lo que necesitas es tener un lugar donde empezar, que te respeten ahí, y luego ir expandiéndote por el resto del mundo. No puedes intentar dominarlo entero desde el principio, así que, por muy guay que te creas, no lo intentes.
Ahora debemos volver al principio, a mi introducción. Supongo, y espero, que recordarás que dije, escribí, que había dos sencillas razones por las cuales soy mejor, mucho mejor, que los demás villanos. Bien, una ya está aclarada, yo no tengo un nombre estúpido. La otra, en la que quiero centrarme ahora, es que yo soy más inteligente. Prometí explicar esto, y lo haré.
Veamos, ¿por qué todos los villanos fracasan?, ¿porque son malos?, ¿tontos?, ¿feos?¡No, querido amigo! Es más sencillo que todo eso. De todos los lugares de la tierra donde podrían ser unos malvados tiranos, siempre, siempre, siempre, se decantan por los sitios donde hay un superhéroe. Parece ser que a nadie, salvo a mí, se le ha ocurrido pensar que quizá, quizá, tendrían más éxito sin un tío intentando desbaratar sus malvados planes todo el tiempo.
Se me ha ocurrido que quizá este fenómeno de la naturaleza se deba a que el superhéroe aparece porque hay un villano, y no es que el villano aparezca donde hay un superhéroe, pero es bastante improbable, porque, a ver, por ejemplo, Spiderman, Spiderman vivía en Nueva York, ¿verdad? bien, justo cuando él se convierte en superhéroe ¡oh, milagro! Aparece el Duende Verde. Después, cuando éste muere, el Doctor Octopus, y así sucesivamente. No puede ser que estuviese antes el villano. Si tienes el problema de que el superhéroe aparece donde tú estás, vete, y rápido, rá-pi-do. No vayas de súper villano, porque perderás, los villanos siempre pierden en una confrontación abierta, así que escapa, da igual que te tomen por cobarde, eres un villano, pronto los tendrás sometidos.
Una vez aclarado este punto, debes elegir el lugar. Seleccionarlo no es realmente complicado. Es verdad que hay muchos sitios en el mundo, pero a ver, procura que sea un sitio conocido, y no, no me refiero a la discoteca de tu pueblo. Debe ser un lugar grande, pero no elijas Nueva York, está plagado de héroes. Empieza por la capital de algún país, pero que sea uno digamos...apreciado por sus habitantes. Por ejemplo, España no, no sirve para nada, e incluso hay posibilidades de que intentasen matarte a base de reggaeton, o como demonios se escriba, y eso sí sería mortal, además, ¿a quién le importa España? Londres sería un buen lugar, pero claro, corres el riesgo de que los zombies se te adelanten, todas sus invasiones a lo largo de la historia han empezado ahí y se reproducen como conejos, por tanto, te resultaría difícil acabar con ellos, de esos sí que se pueden encargar las autoridades. Podrías empezar por alguna parte de Alemania, pero todos sabemos cómo son los alemanes, además, allí ya lo pasan bastante mal con Tokio Hotel. Lo mejor es que comiences por un país donde la gente sea felizmente estúpida, Canadá es perfecto, por ejemplo. Pero ten cuidado, quizá te confundan con un reno y te peguen un tiro.
Bien, ahora que ya conoces estos tres puntos clave (o sea se, los tres primeros capítulos), llévalos a cabo, y cuando lo tengas todo controlado, vuelve aquí y retoma la lectura del libro, te espero. Tick, tack.

lunes, 14 de diciembre de 2009

How to be an Alien: Tea

George Mikes


The trouble with tea is that originally it was quite a good drink.

So a group of the most eminent British scientists put their heads together, and made complicated biological experiments to find a way of spoiling it.

To the eternal glory of British science their labour bore fruit. They suggested that if you do not drink it clear, or with lemon or rum and sugar, but pour a few drops of cold milk into it, and no sugar at all, the desired object is achieved. Once this refreshing, aromatic, oriental beverage was successfully transformed into colourless and tasteless gargling-water, it suddenly became the national drink of Great Britain and Ireland - still retaining, indeed usurping, the high-sounding title of tea.

There are some occasions when you must not refuse a cup of tea, otherwise you are judged an exotic and barbarous bird without any hope of ever being able to take your place in civilised society.

If you are invited into an English home, at five o'clock in the morning you get a cup of tea. It is either brought in by a heartily smiling hostess or an almost malevolently silent maid. When you are disturbed in your sweetest morning sleep you must not say: "Madame (or Mabel), I think you are a cruel, spiteful and malignant person who deserves to be shot." On the contrary, you have to declare with your best five o'clock smile: "Thank you so much. I do adore a cup of early morning tea, especially early in the morning." If they leave you alone with the liquid, you may pour it down the washbasin.

Then you have tea for breakfast; then you have tea at 11 o'clock in the morning; then after lunch; then you have tea for tea; then after supper; and again at 11 o'clock at night.

You must not refuse additional cups of tea under the following circumstances: if it is hot; if it is cold; if you are tired; if anybody thinks you might be tired; if you are nervous; if you are gay; before you go out; if you are out; if you have just returned home; if you feel like it; if you do not feel like it; if you have had no tea for some time; if you have just had a cup.

You definitely must not follow my example. I sleep at five o'clock in the morning; I have coffee for breakfast; I drink innumerable cups of black coffee during the day; I have the most unorthodox and exotic teas even at tea-time.

The other day, for instance - I just mention this as a terrifying example to show you how low some people can sink - I wanted a cup of coffee and a piece of cheese for tea. It was one of those exceptionally hot days and my wife (once a good Englishwoman, now completely and hopelessly led astray by my wicked foreign influence) made some cold coffee and put it in the refrigerator, where it froze and become one solid block. On the other hand, she left the cheese on the kitchen table, where it melted. So I have a piece of coffee and a glass of cheese.





GEORGE MIKES, How to be an Alien

(http://f2.org/humour/howalien.html)

sábado, 12 de diciembre de 2009

Pesadilla en Abbey Road: Ring ring en el Infierno

Para Mr. Hang xD

El teléfono suena con la misma sintonía que las últimas cuarenta mil veces, desde que lo compró. A las veinte mil ya se había cansado.
El primer pitido taladraba su tímpano como un grito de socorro. Se asentaba en su mente y le hacía temblar ante la posibilidad de no llegar antes del segundo pitido. Cuando éste llegaba, probablemente quedaban pocos resquicios de cordura que salvar, pero el temor a un tercero hacía que aún tuviese que recorrer la estancia a corriendo.
El tercero nunca llegaba, desde hacía ya dos meses.
Ahora el teléfono suena y se está haciendo el desayuno. El sonido de la tetera le impide oír el primer pitido hasta que ya es demasiado tarde. Siente pánico. Se tira contra la puerta para alcanzar el salón y se tropieza con sus propios pies, convirtiendo dramáticamente toda su energía potencial en cinética, despreciando el rozamiento del aire y su vida misma.
Mientras está en el suelo tiene tiempo de escuchar cómo el teléfono suena dos veces más. Se levanta y descuelga, y una agradable voz de las Antípodas le pregunta si nunca ha pensado en cambiar de operadora.
Ni se digna a contestar. Cuando su mujer se despierta, las tostadas ya están quemadas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tu' Imalila

Auckland (Reuters, 1966). Ayer murió una tortuga que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey de Tonga. Tenía casi 200 años. El animal, llamado Tu' Imalila, murió en el parque del palacio real de la capital tongana de Nuku, Alofa.
El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones de un jefe; tenía guardias especiales y hace pocos años había quedado ciega durante un incendio forestal.
Radio Tonga anunció que los restos de Tu' Imalila serían enviados al museo de Auckland, en Nueva Zelandia.

martes, 8 de diciembre de 2009

Dominar el mundo es fácil, si sabes cómo-Capítulo 2: Marca

Todo villano o superhéroe que se precie debe tener su propia marca, como la Marca Tenebrosa de Voldemort, el murciélago de Batman o la 'K' de Special K.
Hay dos formas de elegir una marca. Si has decidido utilizar un pseudónimo, tu marca debería tener algo que ver con él, Spiderman, hombre araña, su marca es...bueno, ya sabéis, una araña. Si por el contrario, me has hecho caso, y no te has puesto un nombre tonto, tendrás que sacar la marca de otro sitio. En este caso, debes tener presente que tu marca no puede ser cualquier cosa, una serpiente, sí, un unicornio, no, a no ser que sea un unicornio muy agresivo. Intenta también hacer juegos de palabras, a la gente le gustan, se acordarán más fácilmente de ti.
Una marca también puede ser tu propia banda sonora cuando apareces (tú o tus subordinados). La canción que elijas también debe tener unas cualidades específicas, no puedes ir a atracar un banco con la melodía de los Teletubbies de fondo. Imagínate la situación:
-A ver, mete en este saco el dinero, ¡rápido, o habrá consecuencias!
-Qué, ¿me vas a echar a Lala encima?
Evidentemente, te tomarán muy en serio, sólo te faltará llevar la aspiradora como arma.
También puedes decidir no tener marca, te ahorrará quebraderos de cabeza, pero así es más complicado que la gente te recuerde y sino mira el caso de Scratchito el Bonito, decidió no tener su propia marca y...ah, ¿que no sabes quién era?...me pregunto por qué será.

Como gustéis

William Shakespeare


Touchstone: Entonces instrúyete conmigo: tener es tener; porque es una figura de la retórica el que la bebida, vertida de una copa en un vaso, llenando uno vacía la otra. Pues todos los escritores concuerdan en que ipse es él; ahora, vos no sois ipse, pues yo soy él.

William: ¿Cuál él, señor?

Touchstone: El que debe casarse con esta mujer, señor. Por lo tanto, payaso, abandonad, que en vulgar es "dejad", la sociedad, que en rústico es "compañía", de esta hembra, que en común es "mujer"; lo cual todo junto es "abandonad la sociedad de esta hembra", o, payaso, tú pereces; o, para tu mejor comprensión, mueres; o, para el ingenio, yo te mato, te hago desaparecer, traduzco tu vida en muerte, tu libertad en servidumbre; voy a tratarte con porrazos, o con acero; voy a rebasarte con política; voy a matarte de ciento cincuenta modos. Por lo tanto, tiembla y márchate.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Space Oddity

Émilie Simon




Ground Control to Major Tom
Ground Control to Major Tom
Take your protein pills
and put your helmet on

Ground Control to Major Tom
Commencing countdown,
engines on
Check ignition
and may God's love be with you

This is Ground Control
to Major Tom
You've really made the grade
And the papers want to know whose shirts you wear
Now it's time to leave the capsule
if you dare

This is Major Tom to Ground Control
I'm stepping through the door
And I'm floating
in a most peculiar way
And the stars look very different today

For here
Am I sitting in a tin can
Far above the world
Planet Earth is blue
And there's nothing I can do

Though I'm past
one hundred thousand miles
I'm feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go
Tell my wife I love her very much
she knows

Ground Control to Major Tom
Your circuit's dead,
is there something wrong?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you....

Here am I floating
round my tin can
Far above the Moon
Planet Earth is blue
And there's nothing I can do.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La Insoportable Levedad del Ser

Milan Kundera

Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.
La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro modo, la mirada del público. Ése es el caso del cantante alemán, de la actriz norteamericana y también del redactor de largas barbas. Estaba acostumbrado a sus lectores y, cuando un buen día los rusos cerraron su semanario, tuvo la sensación de que el aire era cien veces más enrarecido. Nadie podía reemplazarle la mirada de los ojos desconocidos. Le pareció que se ahogaba. Entonces fue cuando advirtió que la policía vigilaba todos sus pasos, que oían sus conversaciones por teléfono y que hasta le sacaban en secreto fotos en la calle. ¡De pronto los ojos anónimos estaban otra vez en todas partes y él podía respirar de nuevo! ¡Estaba feliz! Se dirigía con voz teatral a los micrófonos de las paredes. Había encontrado en la policía al público perdido.
La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos. Éstos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría, quienes, cuando pierden a su público, tienen la sensación de que en el salón de la vida se ha apagado la luz. A casi todos ellos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen alguna de esas miradas. Entre éstos destacan Marie-Claude y su hija.
Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. Pertenecen a este grupo Teresa y Tomás.
Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores. Por ejemplo, Franz. El único motivo de su viaje hasta la frontera de Camboya fue Sabina. El autobús traquetea por la carretera tailandesa y él siente que su larga mirada se posa en él.
A la misma categoría pertenece el hijo de Tomás. Lo llamaré Simón. (Se alegrará de tener un nombre bíblico como su padre.) Los ojos que anhela son los de Tomás. Cuando se comprometió en la recogida de firmas lo echaron de la universidad. La chica con la que salía era sobrina un cura de pueblo. Se casó con ella, se hizo tractorista en la cooperativa, católico practicante y padre. Después se enteró de que Tomás también vivía en el campo y se alegró: ¡el destino había logrado que sus vidas fuesen simétricas! Aquello le impulsó a escribirle una carta. No pedía respuesta. Lo único que quería era que Tomás dirigiera su mirada hacia su vida.

martes, 1 de diciembre de 2009

La Columna del Odio: Eternidad

Decir que odio al interfecto del vídeo que sigue a esta parrafada es algo completamente fuera de lugar: no es como si pareciese que su madre intentó abortar repetidas veces bateando el feto con una tubería oxidada.
Por otra parte imagino que era lo mejor que su madre podría haber intentado hacer, ya que la perspectiva de tener un hijo medio lelo sin duda debe ser terrorífica. Digo medio lelo, porque de ser lelo entero nos ahorraría estas muestras de mal gusto con las que se pasea por su patéticamente mal iluminada vida.
Musicalmente he tenido ganas de taladrarme los tímpanos. Visualmente, he pensado hacer lo mismo con los ojos. La Náusea -sí, sí, en mayúsculas y todo- me ha salvado de tales barbaridades, y me ha postrado de rodillas... para ver el enchufe.

(El siguiente vídeo herirá su sensibilidad y la de quienes estén cerca).

http://www.youtube.com/watch?v=OdpiUECASlM&feature=related

sábado, 28 de noviembre de 2009

Dominar el mundo es fácil, si sabes cómo

-Introducción.

Soy una súper villana. De hecho, era una súper villana, soy una ex súper villana. No soy como uno de esos antagonistas de los superhéroes, como el Doctor Octopus, Venom o el Joker. Hay dos cosas que nos diferencian, la primera es que yo soy más inteligente, aunque ya volveremos después sobre ese tema, y la segunda es que yo no llevo uno de esos estúpidos y ridículos disfraces de malo malísimo.
Bien, una vez presentada, me gustaría recalcar un pequeño detalle, en este libro de auto ayuda daré útiles consejos para que cualquier lector interesado pueda, fácilmente, dominar el mundo, y sé que muchos, o todos, se preguntarán que, si sé cómo dominarlo, ¿por qué no lo he hecho?, pues bien, fracasé, fracasé estrepitosamente. ¿Por qué? El motivo es bien sencillo, caí en un hechizo, uno al que nadie puede escapar...no, jóvenes mentes calenturientas, no me refiero al amor, una vieja bruja me echó el mal de ojo, vamos, que me clavó una aguja en pleno ojo, y veo menos que un ciego en la oscuridad, y claro, así no hay quien domine el mundo. Por tanto, me he decidido a escribir este libro, con el fin de que alguien pueda terminar lo que yo empecé.

-Capítulo 1: Nombre e identidad secreta.

Todo villano cree que necesita tener una identidad secreta y un nombre ridículo, así como un disfraz. Tonterías.
Si envías a otros en tu lugar para que creen disturbios, la gente no sabrá que tú estás detrás de ello, y por tanto, permanecerás en el anonimato, no necesitas una identidad secreta, ni tampoco un disfraz, que, por cierto, si vas por la calle con un disfraz de villano, pasarás de todo menos desapercibido.
Luego está el nombre, todos los villanos creen que necesitan un nombre, como si no tuviesen uno ya. Si vas a enviar a otros por ti, a ellos diles tu nombre de pila, y ya está, si por ejemplo, te llamas Paco, y la policía coge a uno de tus subordinados, y tu fiel subordinado le dice a la policía que su jefe es Paco, ¿tú crees que te buscarán entre todos los Pacos del mundo? Hombre, eso sí, procura que tus padres no te pongan un nombre demasiado vistoso, como Petronila, Lechugo u Orlandito. Luego, cuando ya has conseguido dominar al mundo, puedes mostrar tu cara y tu nombre, ya que eres el amo del mundo, nadie irá a tu casa a detenerte, quizá a pedirte un autógrafo.
Si a pesar de mis indicaciones, te va el rollo cómic, o simplemente eres idiota y quieres realizar tus operaciones tú solito, sí, necesitarás una identidad secreta y un disfraz, aunque el nombre sigue sin hacer falta que te lo cambies, 'Paco, el malvado', queda perfecto. Bien, en cuanto al disfraz, no le pidas a tu madre que te lo confeccione, ella no estará de acuerdo en que seas un villano, o simplemente te hará un traje de mariposa rosa, y no, las mariposas rosas no dan miedo. Lo mejor es que tomes un par de clases de coser y te lo hagas tú, como Spiderman; si le pides a alguien que te lo haga, corres el riesgo de que adivine tus intenciones, o pueda identificarte frente a la policía.
A la hora de hacer tu disfraz, ten presente que no debe ser demasiado llamativo, procura no utilizar colores fuertes o fluorescentes, por dos sencillas razones, si quieres pasar desapercibido en la noche, no te vendrá bien ir tan...cegador, lo que nos lleva a la segunda razón, si alguien mira tu traje fijamente, puedes dejarlo ciego, lo cual es un buen arma, pero corres el riesgo de mirarlo tú, y quedarte ciego, y ahí ya no es tan divertido, ¿verdad?
Otro punto que debes tener en cuenta a la hora de hacer el disfraz, es que debe ser cómodo, procura no llevar mallas, que además es muy típico, ni ponerle lazos, tirantes o capa, si intentas escapar, pueden agarrarte la capa, y ahí sí que ya no hay escapatoria.

Trabajos para castellano: Cuando despertó el dinosaurio, aún estaba allí.

Cuando despertó el dinosaurio, aún estaba allí. Lo que sí se había desplazado era el resto del mundo, y ahora encontrar a alguien se había convertido en una macabra caricatura de Buscando a Wally. El suelo, que se suponía que a) debía mantener separados sólidos de líquidos para b) tener los pies secos y que, además, tendía a c) mantener las cosas horizontales, había dejado de ejercer sus funciones.
Causa por la cual, Joe, el pequeño dinosaurio racionalista, dejó de estar allí. La gravedad -esa obstinada y un poco antipática costumbre- empujó... o tiró... o atrajo... o lo que diantres haga la gravedad sobre los pequeños dinosaurios racionalistas, y éste acabó cayendo sobre un -digamos amplio- océano.
Durante su caída, a nueve coma ocho metros por segundo al cuadrado, se le ocurrió pensar que probablemente caería sobre aquello que tuviese justo debajo (Joe, como todos los desconsiderados racionalistas, despreciaba la resistencia del aire y su contribución en los cambios de trayectoria). Cambios los cuales, dicho sea de paso, hicieron que variase tres milímetros del punto donde iba a caer, lo cual ni de lejos le evitó desplomarse sobre un saliente islote.
-Me he hecho daño -racionalizó Joe.
-Ya lo veo -dijo Ralph, el mamífero empirista.
Bien, esto era... algo que tranquilizaba poco a nuestro Joe, pero pensó que no podía hacer nada y se puso a hablar con Ralph.
-Je... qué majo. ¿Qué haces?
-Nada, iba a probar si es posible llegar a lo que queda del continente nadando.
-Oh, eso es genial, Ralph. ¿Cómo?
-Así -se metió en el agua y se alejó, y Joe se quedó solo y triste y, en rigor, completamente aburrido para nuestra historia.

Y así, amiguitos, es como se extinguieron los dinosaurios.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Gripe

Como las desgracias nunca vienen solas, el Logos ha decidido premiarme con un genial cóctel de virus que hacen que la gente del pac tema que les contagie (me obligaron a ponerme una mascarilla, creo que nunca me he sentido tan fuera de lugar).

Al menos sigo teniendo la media más alta de mi clase.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los súper juguetes duran todo el verano

Brian W. Aldiss

En el jardín de la señora Swinton siempre era verano. Estaba rodeado de hermosos almendros, perpetuamente en flor. Monica Swinton cortó una rosa color azafrán, y la enseñó a David.
—¿A que es bonita? David la miró y sonrió sin contestar. Se apoderó de la flor, atravesó corriendo el jardín y desapareció tras la perrera donde acechaba el robosegador, preparado para cortar, barrer o rodar cuando llegara el momento. Monica se había quedado sola en el impecable sendero de grava plastificada.
Cuando tomó la decisión de seguir al niño, le encontró en el patio, y la rosa flotaba en el estanque. David se había metido en el agua, todavía calzado con las sandalias.
—David, cariño, ¿por qué has de portarte tan mal? Ve enseguida a cambiarte los zapatos y los calcetines.
El niño entró en la casa sin protestar, su cabeza morena oscilando a la altura de la cintura de su madre. A la edad de tres años, no mostró el menor temor al secador ultrasónico de la cocina. Sin embargo, antes de que su madre pudiera localizar un par de zapatillas, se zafó de ella y desapareció en el silencio de la casa.
Estaría buscando a Teddy. Monica Swinton, veintinueve años, de figura grácil y ojos centelleantes, fue a sentarse en la sala de estar y acomodó sus miembros con elegancia. Empezó por sentarse y pensar. Al cabo de poco, sólo estaba sentada. El tiempo se le reclinaba en el hombro con la pereza maníaca reservada a los niños, los locos y las esposas cuyos maridos están lejos de casa, mejorando el mundo. Casi por reflejo, extendió la mano y cambió la longitud de onda de las ventanas. El jardín se desvaneció. En su lugar, apareció el centro de la ciudad junto a su mano izquierda, abarrotado de gente, botes neumáticos y edificios, pero mantuvo el sonido al mínimo. Continuó sola. Un mundo superpoblado es el lugar ideal para estar solo.
Los directores de Synthank estaban disfrutando de un gran banquete para celebrar el lanzamiento de su nuevo producto. Algunos utilizaban máscaras faciales de plástico, muy populares en aquel momento. Todos eran elegantemente delgados, pese a la abundante comida y bebida que estaban trasegando. Todas sus esposas eran elegantemente delgadas, pese a la abundante comida y bebida que también estaban trasegando. Una generación anterior y menos sofisticada les habría considerado gente hermosa, aparte de sus ojos.
Henry Swinton, director gerente de Synthank, estaba a punto de pronunciar un discurso.
—Siento que tu mujer no haya podido venir para oírte —dijo su vecino.
—Monica prefiere quedarse en casa, absorta en hermosos pensamientos —contestó Swinton sin abandonar su sonrisa.
—No cabe duda de que una mujer tan hermosa ha de alumbrar hermosos pensamientos —dijo el vecino.
Aleja tu mente de mi esposa, bastardo, pensó Swinton, siempre sonriente.
Se levantó entre aplausos para pronunciar el discurso. Después de un par de bromas, dijo: —El día de hoy representa un auténtico avance para la empresa. Han pasado casi diez años desde que lanzamos al mercado nuestras primeras formas de vida sintética. Todos sabéis el éxito que han alcanzado, en particular los dinosaurios en miniatura. Pero ninguna de ellas poseía inteligencia.
»Parece una paradoja que en este momento de la historia seamos capaces de crear vida pero no inteligencia. Nuestra primera línea de venta, la Cinta CrossweIl, es la más vendida, y la más estúpida.
Todo el mundo rió.
–Aunque las tres cuartas partes de nuestro mundo superpoblado mueren de hambre, nosotros somos afortunados de tener más que nadie, gracias al control de natalidad. Nuestro problema es la obesidad, no la malnutrición. Supongo que no hay nadie en esta mesa que no tenga una Crosswell en el intestino delgado, un parásito cibernético perfectamente inofensivo que permite a su anfitrión comer hasta un cincuenta por ciento más, y sin embargo mantener la figura. ¿No es así?
Asentimientos generales.
–Nuestros dinosaurios en miniatura son casi igualmente estúpidos. Hoy lanzamos una forma de vida sintética inteligente: un criado de tamaño natural. No sólo posee inteligencia, sino una cantidad controlada de inteligencia. Creemos que la gente tendría miedo de un ser con cerebro humano. Nuestro criado lleva un pequeño ordenador en el cerebro.
»Se han lanzado al mercado seres mecánicos con miniordenadores en lugar de cerebro, objetos de plástico sin vida, superjuguetes…, pero por fin hemos descubierto una forma de insertar circuitos informáticos en carne sintética.
David estaba sentado junto a la larga ventana de su cuarto, forcejeando con lápiz y papel. Por fin, dejó de escribir e hizo rodar el lápiz arriba y abajo por el sobre inclinado del escritorio.
—¡Teddy! —dijo. El oso saltó de la cama, se acercó con paso rígido y agarró la pierna del niño. David lo levantó y sentó sobre el escritorio.
—¡Teddy, no sé qué decir!
—¿Qué has dicho hasta el momento?
—He dicho… —Cogió su carta y la miró fijamente—. He dicho: «Querida mamá, espero que te encuentres bien. Te quiero…»
Se hizo un largo silencio, hasta que el oso dijo:
—Suena bien. Baja y dásela.
Otro largo silencio.
—No acaba de convencerme. Ella no lo entenderá.
Dentro del oso, un pequeño ordenador activó su programa de posibilidades.
—¿Por qué no lo repites a lápiz?
David estaba mirando por la ventana.
—¿Sabes lo que estaba pensando, Teddy? ¿Cómo diferencias las cosas reales de las que no lo son?
El oso repasó sus alternativas.
—Las cosas reales son buenas.
—Me pregunto si el tiempo es bueno. Creo que a mamá no le gusta mucho el tiempo. El otro día, hace muchísimos días, dijo que el tiempo se le escapaba. ¿El tiempo es real, Teddy?
—Los relojes miden el tiempo. Los relojes son reales. Mamá tiene relojes, de modo que deben gustarle. Lleva un reloj en la muñeca, junto con el dial.
David había empezado a dibujar un jumbo en el reverso de su carta.
—Tú y yo somos reales, ¿verdad, Teddy?
Los ojos del oso contemplaron al niño sin pestañear.
—Tú y yo somos reales, David.
Estaba especializado en dar consuelo.
Monica paseaba sin prisas por la casa. Ya faltaba poco para sintonizar el correo de la tarde. Marcó el número de la central de correos en el dial de la muñeca, pero no apareció nada. Unos minutos más.
Podía proseguir su cuadro. O llamar a sus amigas. O esperar a que Henry llegara a casa. O subir a jugar con David…
Salió al vestíbulo y se acercó al pie de la escalera.
—¡David!
No hubo respuesta. Llamó otra vez, y una tercera.
—¡Teddy! —llamó, en un tono más perentorio.
—Sí, mamá.
Al cabo de un momento, la cabeza de pelaje dorado de Teddy apareció en el rellano de la escalera.
—¿Está David en su habitación, Teddy?
—David ha salido al jardín, mamá.
—¡Baja, Teddy!
Monica permaneció inmóvil, contemplando bajar peldaño a peldaño a la figurita peluda sobre sus extremidades achaparradas. Cuando llegó al vestíbulo, lo cogió y transportó hasta la sala de estar. Yacía quieto en sus brazos, con la mirada fija en ella. Apenas notaba la vibración del motor.
—Quédate ahí, Teddy. Quiero hablar contigo.
Lo dejó sobre la mesa, y el osito obedeció, con los brazos extendidos en el gesto eterno del abrazo.
—Teddy, ¿te ordenó David decirme que había salido al jardín?
Los circuitos del cerebro del oso eran demasiado sencillos para cualquier artificio.
—Sí, mamá.
—Luego me has mentido.
—Sí, mamá.
—¡Deja de llamarme mamá! ¿Por qué me esquiva David? No tendrá miedo de mí, ¿verdad?
—No. Él te quiere.
—¿Por qué no podemos comunicarnos?
—David está arriba.
La respuesta la dejó sin habla. ¿Para qué perder el tiempo hablando con esa máquina? ¿Por qué no subir, tomar a David en sus brazos y hablar con él, como haría cualquier madre con su hijo adorado? Oyó el peso del silencio que reinaba en la casa, pero pesaba de un modo diferente en cada habitación. En el rellano del primer piso, algo se movía con sigilo: David, que intentaba huir de ella…
Se acercaba el final del discurso. Los invitados estaban atentos, y también la prensa, alineada a lo largo de dos paredes del salón de banquetes, grabando las palabras de Henry y fotografiándole de vez en cuando.
—Nuestro criado será, en muchos sentidos, un producto de ordenador. Sin ordenadores, jamás habríamos podido dominar las complejidades bioquímicas de la carne sintética. Este criado será también una extensión del ordenador, pues contendrá un ordenador en la cabeza, un ordenador microminiaturizado capaz de afrontar casi cualquier situación que pueda surgir en el hogar. Con reservas, por supuesto.
Risas. Muchos de los presentes conocían el acalorado debate que había tenido lugar en el seno de la junta de Synthank, antes de que se hubiera tomado la decisión de que el criado, bajo el impecable uniforme, fuera un ser neutro.
—Entre todos los triunfos de nuestra civilización, sí, y entre los espantosos problemas de superpoblación, es triste recordar a los muchos millones de personas que sufren cada día más de soledad y aislamiento. Nuestro criado será de gran ayuda para ellas. Siempre contestará, y no puede aburrirle ni la conversación más insípida.
»Para el futuro, proyectaremos más modelos, masculinos y femeninos, algunos sin las limitaciones de éste, os lo prometo, de un diseño más avanzado, verdaderos seres bioeléctricos.
»No sólo poseerán sus propios ordenadores, capaces de programación individual: estarán conectados con la Red Mundial de Datos. De esta forma, todo el mundo podrá disfrutar del equivalente de un Einstein en sus hogares. El aislamiento personal será erradicado para siempre.
Se sentó, arropado por una salva de aplausos entusiastas. Hasta el criado sintético, sentado a la mesa con un traje poco ostentoso, aplaudió con fervor.
David rodeó con sigilo una esquina de la casa, arrastrando su bolsa. Trepó al banco ornamental situado bajo la ventana del vestíbulo y echó un vistazo al interior. Su madre estaba de pie en mitad de la sala. La miró, fascinado. Tenía el rostro inexpresivo. Tal falta de expresión le asustó. No se movió; ella no se movió. Era como si el tiempo se hubiera detenido, tanto dentro corno en el jardín. Teddy paseó la vista en torno, le vio, saltó de la mesa y se acercó a la ventana. Forcejeó con su garra y consiguió abrirla.
Ambos se miraron.
—No soy bueno, Teddy. ¡Huyamos!
—Eres un niño muy bueno. Tu mamá te quiere.
David negó lentamente con la cabeza.
—Si me quiere, ¿por qué no puedo hablar con ella?
—No seas tonto, David. Mamá se siente sola. Por eso te tiene a ti.
—Tiene a papá. Yo no tengo a nadie, excepto a ti, y me siento solo.
Teddy le dio una palmada cariñosa en la cabeza.
—Si tan mal te sientes, sería mejor que volvieras al psiquiatra.
—Odio a ese viejo psiquiatra. Con él tengo la sensación de no ser real.
Empezó a correr entre la hierba. El oso saltó de la ventana y le siguió con la máxima rapidez que le permitían sus patas achaparradas.
Monica Swinton estaba en el cuarto de los juguetes. Llamó a su hijo una vez y permaneció inmóvil, indecisa. Todo era silencio.
Lápices esparcidos sobre el escritorio. Obedeciendo a un repentino impulso, se acercó al escritorio y lo abrió. Dentro había docenas de hojas de papel. Muchas estaban escritas a lápiz con la torpe caligrafía de David, cada letra de un color distinto a la anterior. Ninguno de los mensajes estaba terminado.

MI QUERIDA MAMÁ, CÓMO ESTÁS, ME QUIERES TANTO QUERIDA MAMÁ, TE QUIERO Y TAMBIÉN A PAPÁ Y EL SOL ESTÁ BRILLANDO

QUERIDíSIMA MAMÁ, TEDDY ME ESTÁ AYUDANDO A ESCRIBIRTE. TE QUIERO Y TAMBIÉN A TEDDY

QUERIDA MAMÁ, SOY TU ÚNICO HIJO Y TE QUIERO TANTO QUE A VECES

QUERIDA MAMÁ, TÚ ERES DE VERDAD MI MAMÁ Y ODIO A TEDDY

QUERIDA MAMÁ, ADIVINA CUÁNTO TE QUIERO QUERIDA MAMÁ, SOY TU HIJITO NO TEDDY Y TE QUIERO PERO TEDDY

QUERIDA MAMÁ, ESTA CARTA ES SÓLO PARA TI PARA DECIRTE CUANTÍSIMO…

Monica dejó caer las hojas de papel y estalló en lágrimas. Con sus alegres e inadecuados colores, las cartas revolotearon y se posaron en el suelo.
Henry Swinton cogió el expreso de vuelta a casa, de muy buen humor, y de vez en cuando dirigió la palabra al criado sintético que se llevaba a casa. El criado contestaba con educación y precisión, aunque sus respuestas no siempre eran adecuadas según los criterios humanos.
Los Swinton vivían en uno de los barrios más lujosos de la ciudad, a medio kilómetro sobre el nivel del suelo. Encerrado entre otros apartamentos, el suyo carecía de ventanas al exterior, pues nadie quería ver el mundo exterior superpoblado. Henry abrió la puerta con el escáner retiniano y entró, seguido del criado.
Al instante, Henry se encontró rodeado por la confortadora ilusión de jardines sumergidos en un verano eterno. Era asombroso lo que Todograma podía hacer para crear inmensos espejismos en un espacio reducido. Detrás de las rosas y las glicinas se alzaba su casa. El engaño era completo: una mansión georgiana parecía darle la bienvenida.
—¿Te gusta? —preguntó al criado.
—Las rosas tienen parásitos a veces.
—Estas rosas están garantizadas contra toda imperfección.
—Siempre es aconsejable comprar productos garantizados, aunque sean un poco más caros.
—Gracias por la información —dijo Henry con sequedad. Las formas de vida sintéticas tenían menos de diez años, y los antiguos androides mecánicos menos de dieciséis. Aún estaban eliminando los fallos de sus sistemas, año tras año.
Abrió la puerta y llamó a Monica. Su esposa salió de la sala de estar al instante y le echó los brazos al cuello, le besó con pasión en las mejillas y los labios. Henry se quedó asombrado.
Apartó la cabeza para mirarle la cara y vio que parecía irradiar luz y belleza. Hacía meses que no la veía tan entusiasmada. La abrazó con más fuerza.
—¿Qué ha pasado, cariño?
—Henry, Henry… Oh, querido. Estaba tan desesperada… Pero sintonicé el correo de la tarde y… ¡No te lo vas a creer! ¡Es maravilloso!
—Por el amor de Dios, mujer, ¿qué es maravilloso?
Vislumbró el encabezamiento de la fotostática que ella sujetaba, recién salida del receptor mural y todavía húmeda: Ministerio de la Población. Sintió que el color abandonaba su semblante a causa de la sorpresa y la esperanza.
—Monica… Oh… ¡No me digas que ha salido nuestro número!
—Sí, querido, hemos ganado la lotería de paternidad de esta semana. ¡Podemos concebir un hijo ahora mismo!
Henry lanzó un grito de júbilo. Bailaron por la sala. La presión demográfica era tan enorme que la reproducción era controlada estrictamente. Se requería un permiso del gobierno para tener hijos. Habían esperado cuatro años a que llegara aquel momento. Proclamaron a los cuatro vientos su alegria.
Pararon por fin, jadeantes, y se quedaron en el centro de la sala, riendo de la mutua felicidad. Cuando había bajado del cuarto de los juguetes, Monica había desoscurecido las ventanas, de modo que ahora exhibían la perspectiva del jardín. El sol artificial teñía de oro el césped… y David y Teddy les estaban mirando a través de la ventana.
Al ver sus caras, Henry y su mujer se pusieron serios.
—¿Qué haremos con ellos? —preguntó Henry.
—Teddy no causa problemas. Funciona bien.
—¿David funciona mal?
—Su centro de comunicación verbal todavía le causa problemas. Creo que tendrá que volver a la fábrica.
—De acuerdo. Veremos cómo funciona antes de que nazca el niño. Lo cual me recuerda… Tengo una sorpresa para ti. ¡Ayuda en el momento necesario! Ven al vestíbulo, te enseñaré lo que he traído.
Mientras los dos adultos desaparecían de la sala, el niño y el oso se sentaron bajo las rosas.
—Teddy… Supongo que papá y mamá son reales, ¿verdad?
—Haces unas preguntas muy tontas, David —contestó Teddy—. Nadie sabe lo que significa «real». Entremos.
—Antes voy a coger otra rosa.
Arrancó una flor brillante y se la llevó a la casa. Podría dejarla sobre la almohada cuando fuera a dormir. Su belleza y suavidad le recordaban a mamá.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La anécdota del barómetro

de: http://ciencianet.com/barometro.html

Ángeles en un alfiler
Una parábola moderna

Hace algún tiempo recibí una llamada de un colega que me pidió si podría arbitrar en la calificación de una pregunta de examen. Iba dar un cero a un estudiante por su respuesta a una pregunta de física, mientras que el estudiante afirmaba que debería recibir la máxima nota y así se haría si el sistema no se hubiera organizado en contra de los estudiantes: El profesor y el estudiante acordaron acudir a un árbitro imparcial, y me eligieron a mi.

Acudí al despacho de mi colega y leí la pregunta del examen: “Demuestra como se puede determinar la altura de un edificio alto con la ayuda de un barómetro”

El estudiante había contestado: “ Lleva un barómetro a lo alto del edificio, átale una cuerda larga, haz que el barómetro baje hasta la calle. Mide la longitud de cuerda necesaria. La longitud de la cuerda es la altura del edificio”

Hice notar que el estudiante realmente tenía derecho a una buena nota ya que había contestado a la pregunta correctamente. Por otra parte, si se le asignaba una buena nota contribuiría a que recibiese una buena calificación en su curso de física. Se supone que una buena calificación certifica competencia en física, pero la respuesta dada no se correspondía con esto. Sugerí entonces que se le diera al estudiante otra oportunidad para contestar a la pregunta. No me sorprendió que mi colega estuviese de acuerdo, sin embargo si lo hizo el que el alumno también lo estuviera.

Le di al estudiante seis minutos para responder a la pregunta con la advertencia de que la respuesta debía mostrar su conocimiento de la física. Al cabo de cinco minutos, no había escrito nada. Le pregunte si se daba por vencido, pero me contesto que no. Tenía muchas respuestas al problema ; estaba buscando la mejor. Al minuto siguiente escribió corriendo su respuesta que decía lo siguiente:

“Lleva el barómetro a lo alto del edificio y asómate sobre el borde del tejado. Deja caer el barómetro, midiendo el tiempo de caída con un cronómetro. Luego usando la fórmula S=1/2 at2, calcula la altura del edificio.

En este momento le pregunte a mi colega si se daba por vencido. Estuvo de acuerdo y le dio al estudiante la máxima nota.

Al salir del despacho de mi colega recordé que el estudiante había dicho que tenía otras muchas respuestas al problema, así que le pregunte cuales eran. “Oh, si, ” dijo el estudiante. “Hay muchas maneras de determinar la altura de un edificio alto con un barómetro. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro, la longitud de su sombra, y la longitud de la sombra del edificio; luego usando una simple proporción, determinas la altura del edificio.”

“Excelente, “ le respondí. “¿Y las otras?”

“Si, “ dijo el estudiante. “Hay un método muy simple que le gustará. En este método se toma el barómetro y se comienza a subir las escaleras. A medida que se van subiendo las escaleras, se marca la longitud del barómetro a lo largo de la pared. Luego se cuenta el número de marcas y esto dará la altura del edificio en unidades barómetro. Un método muy directo.”

“Desde luego, si quiere un método más sofisticado, puede atar el barómetro al final de una cuerda, balancearlo como un péndulo; con él determina el valor de ‘g’ a nivel del suelo y en la parte superior del edificio. De la diferencia entre los dos valores de ‘g’ se puede calcular la altura del edificio.”

Finalmente, concluyó, “hay muchas otras formas de resolver el problema. Probablemente la mejor,” dijo, “ es llamar en la portería. Cuando abra el portero, le dices lo siguiente: “Sr. portero, aquí tengo un barómetro excelente. Se lo daré, si me dice la altura de este edificio.”

En este momento le pregunté al estudiante si conocía la respuesta convencional a la pregunta. Reconoció que si, dijo que estaba harto de que los profesores del instituto y de la facultad trataran de enseñarle como tenía que pensar, usando el “método científico,” y a explorar la lógica profunda de la materia de una manera pedante, como se hace a menudo en matemáticas, en lugar de enseñarle la estructura de la materia. Teniendo esto presente, decidió recuperar el escolasticismo como un asunto académico para desafiar las atemorizadas aulas de América.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La Columna del Odio: Yo mismo

En el deterioro de mis facultades cognitivas, he llegado al extremo de suspender un examen -algo completamente insólito, más si tenemos en cuenta que era de física. Me queda un cinco en el promedio general de la evaluación, a pesar de que la profesora ha acabado diciéndome que sabía que mi nota tendría que ser bastante más alta y que seguro que me iría mejor el siguiente examen.
Lo realmente jodido es que el examen era fácil, endiabladamente fácil, y que en cualquier otro momento lo hubiera aprobado con nota... así que, eso: cuidado con las tensiones, que las carga el Diablo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Kitsch

Milan Kundera

¿Qué quedó de la gente que moría en Camboya?
Una gran fotografía de la actriz norteamericana con un niño amarillo en brazos.
¿Qué quedó de Tomás?
Una inscripción: Quiso el reino de Dios en la Tierra.
¿Qué quedó de Beethoven?
Un hombre huraño con una melena inverosímil que afirma con voz profunda: "Es muss sein!".
¿Qué quedó de Franz?
Una inscripción: Tras tanto andar errante, el regreso.
Etcétera, etcétera. Antes de que se nos olvide, seremos convertidos en kitsch. El kitsch es una estación de paso entre el ser y el olvido.

Exámenes

Aprovecho para escribir la que probablemente sea la última entrada de la semana, ya que mañana es el único día que no tengo ningún examen.
Entre vectores, Sócrates y límites cuando x tiende a infinito (y éste se seca), tengo trabajo que hacer.

sábado, 14 de noviembre de 2009

2012

http://2012findelmundo.es/

Bien, como la función de este blog es meterse con absolutamente toda forma de intelecto claramente inferior, os dejo este enlace para que os riáis de lo lindo.
Cabe destacar la foto, que parece decir: Ale, a la mierda Siberia.

Además del impagable texto: "

Si usted decide Sobrevivir al día de juicio final, inscribase ahora en nuestro
Newsletter Especial
. Recibirá información única y de vital importancia para
salvar su vida. En ningún otro lugar le darán esto.

LA INSCRIPCIÓN TERMINARA PRONTO!"


Y las incuestionables citas de sabiduría de la página:

"¿Por qué alguien podría no inscribirse? ¿Acaso quieren morir en el Día del Juicio Final?"
Pamela Grierson, España.

"Solo una cosa a los que niegan este evento: SOBREVIVIR!"
Carlos Quintana Perez, Colombia.

"Creo que es lo más importante que hice en mi vida"
Jimena Lorena Castro, México.

"Por varios años he estudiado el libro secreto de Nostradamus y sé que esto va a suceder.
Se terminará el mundo tal como lo conocemos y una nueva era vendrá. La población de la Tierra descenderá por debajo de 1 millón de personas. Anotarme aquí me garantizará la supervivencia"
Magdalena Cuenca, Estados Unidos.

"No estoy seguro si el mundo se acabará en el 2012. Pero si termina...,
entonces he hecho bien en firmar aquí!"
Lorenzo Fumiko Akashi, Chile.

"Menos mal que me uní a esta web! Ahora sólo necesitaré agenciarme una conexión ADSL cuando todo termine!!"

Sir Thomas Malory, Frikistán


Uy, no, ése no.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Exámenes de castellano

Funciones del lenguaje, acentos, signo lingüístico, Edad Media, géneros literarios... el caso es que recuerdo vagamente haber estudiado esto alguna otra vez...

sábado, 7 de noviembre de 2009

La pre-Columna del Odio: Joana E.

La cuestión es que la lectura obligatoria de las vicisitudes de la vida de Joana E. se presenta en todo su aburrido esplendor. Me he leído un sexto del libro y ya me parece que la primera aprte de cada capítulo -aquella que dedica a la espontaneidad de una señora a las puertas de la tercera edad pensando mientras va a casarse- es burda e innecesaria.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Robespierre

http://barcossinhonra.wordpress.com/2009/04/20/robespierre-y-revolucion-%E2%80%93-como-pollos-sin-cabeza/#comment-372

Genial.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Pesadilla en Abbey Road: Epicur si muove, I

Para Annabel Lee,
en un reino junto al océano Pacífico.


Es un día tranquilo y soleado en la ciudad de Utopía, pero John Stuart Mill ha decidido convertir a esta población de gente autorrealizada en una caricatura de übersmenchen.

Aunque John Stuart Mill no sabe con lo que se enfrenta.


-Títulos de crédito-

En 2009, un grupo de estudiantes de filosofía fueron sorprendidos por un rayo teletransportador que les llevó a un sitio que no encontraron en ningún mapa. Hoy sobreviven como filósofos de fortuna.

Si usted tiene algún problema existencial, o sencillamente se le ha atascado el váter, no les llame.

Ellos son el equipo SOPHIA.

Pampapáááááám, papaaampááááám, parapapapapáááááám, pampararapáááááááám...


La luz del sol, que entraba desde una pequeña abertura en el techo lleno de estalactitas, proyectaba extrañas figuras en la pared de la caverna. Platón llevaba mirándolas toda la tarde, y algo en la comodidad con la que se tomaba el té -la cicuta había sido descartada desde aquel desaforado incidente con Sócrates- indicaba que no dejaría de mirarlas.

-El hecho de que mires tanto la pared sólo puede significar que quieres acostarte con tu madre. Las figuras que se proyectan te recuerdan, en tu interior, al útero materno -Sigmund, el psicólogo, llevaba unos días (desde la última carta de su madre) hablando de penes y sexo.

-Es la proyección que el mundo de las ideas hace en nuestro mundo material. Que lo interpretes así sólo significa que has sido engañado por las sombras -y con un deje de desprecio-, materialista.

De pronto, y antes de que acabasen sumidos en una discusión filosófica, entró Heráclito agitando un papel:

-Las corrientes de información son curiosas; nunca te darán la misma información dos veces*. Los utilitaristas han vuelto a las andadas.

-Maldición, ¿es que nunca se darán por vencidos? -Sartre, en un poco usual ataque de optimismo.

Una alarma de emergencia. Caras de pavor, caricaturas humanas.

-Maldición, ¡han entrado en el centro comercial**!

De la pantalla gigante engarzada en la pared de la cueva sonó una voz. El alcalde Utopía, E. S. Thomas Moore, apareció en una escala 4:1 en la estancia.

-Caballeros, el destino de Utopía vuelve a estar en sus manos. Esta vez contarán con la ayuda del mayor experto en la destrucción del utilitarismo con el que cuenta nuestra nación. Herr Friedrich es profesor de griego clásico en nuestra (prestigiosa) universidad -aquí Platón y Heráclito se miran sorprendidos-. Pero cuando nadie mira, se convierte en Zarathustra.

>> Él es vuestro hombre...

Tales (abriendo la puerta y cayendo de bruces):

- ¡Tienen a Sócrates!

Más caras de pavor.


* No, Heráclito no tenía Google.

** En Utopía, los centros comerciales vienen a ser librerías gigantes. Existe una pequeña sección dedicada a comida, pero la mayoría de clientes vienen sólo a por libros -prefieren comerse el coco.

viernes, 30 de octubre de 2009

La Columna del Odio: RAE

No, no se trata de una columna dedicada a la Real Academia Española, que no deja de demostrarme que conozco más palabras que la mayoría de monos pseudo-analfabetos que me rodean, sino a la entrega de premios al Rendimiento Académico excelente.
Era lunes, con todo lo que eso implica: inicio de la semana laboral, clases hasta las tres y esa maldita sensación de acabar de salir de la novena esfera del Paraíso para adentrarse en el noveno círculo del Infierno.
La cosa no mejoró cuando los autores de mis días, en un futil intento por hacer valer sus derechos paternos, quisieron acompañarme a la entrega. Pero en una maniobra táctica digna de Cannas -y no exagero ni un millón de ápices-, salí corriendo para esconderme en la casa de Parmenio/Shinsajo Remon.
Por supuesto, eso implicó que él vendría conmigo para saciar su ansia fotográfico-estética, y se dedicaría a sacar fotos de todo cuanto pudiera demostrar ser gratificantemente indie.
Tras parafrasear a Isabel Coixet un par de veces, llegamos al Conservatorio de música, lugar en el que se suponía debían entregarnos nos excelsos premios a la excelencia -a partir de ahora, excelentísimo señor.
Y se suponía bien.
La ceremonia, tras encontrar a los dos interfectos de mi instituto que también recibían reconocimiento, se sucedió entre lacrimógenos discursos de políticos más lacrimógenos aún. Pronto comenzaron a llamar a los ganadores del premio al esfuerzo (nótese la diferencia entre ellos, que aún esforzándose, no reciben premios a la excelencia, y yo, que sin esforzarme sí los recibo).
Aunque al final la diferencia entre ambos premios era nula: un diploma, un libro, y un llavero.
Bien, lo último era desquiciante. Un bolígrafo, como mínimo, sirve de algo: incita a estudiar. Un llavero con el escudo de la autonomía a lo más que incita es a la apátrida concepción de los -en mala hora- compatriotas.
Tras eso, el verdadero premio. Un conservatorio de música sin música no es un conservatorio de música. Aunque sí que es un conservatorio de música sin música, pero ni es el caso ni viene al caso.
Tres piezas, de las cuales debo destacar la segunda. La reconocí por el nombre, ya que sale en la banda sonora de El Padrino III: Preludio de la Caballeria Rusticana, de Pietro Mascagni.
Luego, todo fue convite (del que huí) y gente (de la que también huí).
Una naranjada y una croqueta más tarde, estaba de vuelta en casa.

jueves, 29 de octubre de 2009

In taberna quando sumus

In taberna quando sumus
non curamus quit sit humus,
sed ad ludum properamus,
cui semper insudamus.
Quid agatur in taberna,
ubi nummus est pincerna,
hoc est opus ut queratur,
si quid loquar, audiatur.

Quidam ludunt, quidam bibunt,
quidam indiscrete vivunt.
Sed in ludo qui morantur,
ex his quidam denudantur
quidam ibi vestiuntur,
quidam saccis induuntur.
Ibi nullus timet mortem
sed pro Baccho mittunt sortem.

Primo pro nummata vini,
ex hac bibunt libertini;
semel bibunt pro captivis,
post hec bibunt pro captivis,
quater pro Christianis cunctis,
quinquies pro fidelibus defunctis,
sexies pro sororibus vanis,
septies pro militibus silvanis.

Octies pro fratribus perversis,
nonies pro monachis dispersis,
decies pro navigantibus,
undecies pro discordantibus,
duodecies pro penitentibus,
tredecies pro iter agentibus.
Tam pro papa quam pro rege
bibunt omnes sine lege.

Bibit hera, bibit herus
bibit miles, bibit clerus,
bibit ille, bibit illa,
bibit servus, cum ancilla,
bibit velox, bibit piger,
bibit albus, bibit niger,
bibit constants, bibit vagus,
bibit rudis, bibit magus.

Bibit pauper et egrotus,
bibit exul et ignotus,
bibit puer, bibit canus,
bibit presul et decanus,
bibit soror, bibit frater,
bibit anus, bibit mater,
bibit ista, bibit ille
bibunt centum, bibunt mille.

Parum sexcente nummate
Durant, cum immoderate
bibunt omnes sine meta.
Quamvis bibant mente leta,
sic nos rodunt omnes gentes,
et sic erimus egentes.
Qui nos rodunt confundantur
et cum iustis non scribantur.



Cuando estamos en la taberna,
no nos interesa donde sentarnos,
sino el apresurarnos al juego
que siempre nos hace sudar.
Lo que sucede en la taberna
es que el dinero se gasta;
más vale que preguntes antes,
si yo te lo digo, entonces escucha.

Algún juego, alguna bebida,
algo que disfruten unos y otros
de aquellos que se quedan a jugar.
Algunos están desnudos,
otros están vestidos,
y otros cubiertos con sacos.
Ninguno teme a la muerte,
y echan suertes en honor a Baco.

Una vez, por el tabernero
los hombres libres beben ansiosamente;
dos veces, beben por los cautivos;
luego, tres veces por la vida;
cuatro, por todos los cristianos;
cinco veces, por los mártires;
seis, por los hermanos enfermos;
siete, por los soldados en guerra.

Ocho veces, por los hermanos errantes;
nueve, por los monjes disgregados;
diez veces, por los navegantes;
once, por los desavenidos;
doce veces, por los penitentes;
trece veces, por los viajeros;
tanto por el Papa como por el rey
todos beben sin límite.

La señora bebe, el señor bebe,
el soldado bebe, el clérigo bebe,
el hombre bebe, la mujer bebe,
el esclavo bebe, la esclava bebe,
el hombre activo bebe, el indolente bebe,
el hombre blanco bebe, el negro bebe,
el perseverante bebe, el vago bebe,
el ignorante bebe, el sabio bebe.

El hombre pobre bebe y el invalido bebe,
el desterrado bebe, y el desconocido bebe,
el muchacho bebe, el anciano bebe,
el presidente bebe, el decano bebe,
la hermana bebe, el hermano bebe,
el viejo bebe, la madre bebe,
esta bebe, aquel bebe,
centenares beben, miles beben.

Seiscientas monedas son muy pocas
para que alcancen, cuando desenfrenados
e incesantes, todos están bebiendo.
Déjenlos beber cuanto quieran,
la gente los inoportuna tanto
a pesar de ser tan pobres.
Dejen que se confundan los inoportunos
y en justicia no figuren entre los probos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Los Ocho Preferiría Que No...

1. Realmente preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además esto no es sobre ellos así que no cambies de tema.
2. Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, o... ya sabes, ser malo con los demás. Yo no requiero sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para la gente.
3. Realmente preferiría que no juzgases a las personas por su aspecto, o su forma de vestir, o de hablar, o... mira, sólo sé bueno, ¿vale? ¡Ah!, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona, Samey = Samey. Ninguno es mejor que el otro, a menos que hablemos de moda claro, lo siento, pero eso se lo dejé a las mujeres y a algunos tipos que conocen la diferencia entre el verde mar y el fucsia.
4. Realmente preferiría que no te satisfagas con conductas que te ofendan a ti mismo, o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones. Respecto a cualquier otro que quiera objetar algo, creo que la expresión es "jódete", a menos que lo encuentren ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a dar un paseo, para variar.
5. Realmente preferiría que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas y de odio de otros con el estómago vacío. Come, luego ve tras los malditos.
6. Realmente preferiría que no construyeras iglesias/templos/mezquitas/santuarios multimillonarios a mi tallarinesca santidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en (tú eliges):
1. Terminar con la pobreza.
2. Curar enfermedades.
3. Vivir en paz, amar con pasión, y bajar el precio de la televisión por cable.
Puedo ser un ser omnipresente de carbohidratos complejos, pero disfruto de las cosas sencillas de la vida. Debo saberlo, para eso YO SOY el creador.
7. Realmente preferiría que no fueras por ahí contándole a la gente que hablo contigo. No eres tan interesante. Madura ya. Te dije que amaras a tu prójimo, ¿no entiendes las indirectas?
8. Realmente preferiría que no le hicieses a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti si te van las... ejem... las cosas que usan mucho cuero/lubricante/Las Vegas. Si a la otra persona también le gusta (según el nº4), entonces disfrutadlo, sacaos fotos, y por el amor de Mike ¡usad un PRESERVATIVO! En serio, es un pedazo de goma. Si no hubiera querido que lo disfrutarais al crearlo habría añadido púas, o algo.

Un test curioso

2.Cómo te llaman?: Julén, ese friki cabrón

3.Color preferido?: azul Prusia, marrón, negro...

5.Si fueras un digimon: sería mucho más feliz

6.Te cabe el puño entero en la boca?: este... nope xD

7.Estas enamorado/a?: el amor es el opio del pueblo xD

8.Qué letra del abecedario te parece más erótica?: la A

9.Por qué? aaaaaaaaaah xD (cejas, cejas)

10.Te follarías una cabra?: una cabra bonita?

11.Y si fueras una cabra?: entonces supongo que me follaría a una humana xD

12.Qué tres cosas te llevarías contigo a la casa de gran hermano? un lanzallamas, UN LANZALLAMAS... ¡Mi reino por un lanzallamas!
- Un ordenador y mi mal gusto.

13.Qué le echarías a una sangría?: ju...jujú...jujujujú... JUUUUJUJUJUJUJUJÚ!!!!!!

14.Cómo asesinarías al papa?: enseñándole un condón, seguro que le daba un infarto xD

15.Si tuvieran que amputarte una parte del cuerpo? la oreja, a lo Van Gogh

16.Y si te la tuviera que amputar tu mejor amigo de la infancia: mi cerebro, seguro que lo necesitaba

17.Si pudieras ser un Teletubie cual serias?: Lala... xDDDDD

18.El jamón a palo seco o con pan?: a palo seco, con un par xD

19.Que hacen un inglés, un francés, un español, tres gallinas y media tableta de turrón en un hotel a las 3:00 de un viernes? no sé, ¿comer?

20.Y crees que eso es legal?: comer? bueno, sé de ciertos estados africanos en los que no está muy de moda... xDDDDD

21.Consejos para que los niños no griten cuando los violen: matarlos antes :)

22.Con que canción enterrarías a tu gusano de seda?: I don't like Mondays xDDD

23.Si comes gusanos te da cagalera?: sólo si no los mastico

24.Qué harías con una botella de ginebra en la boda de tu mejor amigo?: un cóctel molotov

jueves, 22 de octubre de 2009

El Último Gay de Escocia, IX; Epílogo

A Rochi, por hacer tarta
e intentar que me la coma.


Cogollito ergo sum.

Descartes dijo una vez “Pienso, luego existo.” Lo dijo en francés, claro, aunque a algún estudioso pedante se le ocurrió que “Cogito ergo sum.” tenía mucho más glamour que “Je pense, donc je suis.” Lo que Descartes no dijo nunca es que, si bien el punto de partida era que si uno piensa, es imposible que no exista, es bien posible existir sin pensar.
Ganchito ilustraba bastante bien ese hecho. Digo ilustraba, porque ahora ni pensaba ni existía.
Esto... era algo que tranquiliza más al autor de este texto que a los protagonistas, ya que varias ONGs y grupos de ayuda social pusieron el grito en el cielo mientras que a Tomás le daba un ataque de risa.
Salido también había dejado esta historia para siempre, y ahora formaba parte del firmamento, con sus héroes griegos y monstruos mitológicos. Y dicen que su sombra eclipsó la Estrella Polar, y envió a miles de marineros a la más horrible de las muertes.
Tras una semana de lamentos, Jack decidió tirar a Tigo al mar, que no era, en realidad, de donde había salido y, de hecho, quizá él no hubiese visto en la vida.
Bueno, se confundiría con él en la muerte. Descanse en paz.
Así que sólo quedaban Jack, Nimué y Tomás. Narrar sus peripecias, una vez muerto el último gay de Escocia, es algo que no corresponde a las historias que recojo aquí.
Sólo decir que fueron muchas y que, si algún día tenéis suerte y me da por escribirlas, tendré más material que Tolkien en el Silmarillion.
Así que en fin; un final es un final, por muy abierto que quede.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Himno a la Belleza

Charles Baudelaire (traducido por Nydia Lamarque)

¿Vienes del hondo cielo o del abismo sales,
Belleza? Tu mirar, infernal y divino,
vierte confusamente beneficios y crímenes,
por lo que se te puede comparar con el vino.

Tus dos ojos contienen el poniente y la aurora;
esparces mas perfumes que ocaso tormentoso.
Tus besos son un filtro y tu boca es un ánfora
que hacen cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Sales del negro abismo o bajas de los astros?
Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda...
Al Azar vas sembrando la dicha y los desastres,
y todo lo gobiernas sin responder a nada.

¡Caminas sobre muertos, y te burlas, Belleza!
El Horror, de tus broches no es el menos precioso,
y el Crimen, que se encuentra entre tus caros dijes,
danza amorosamente en tu vientre orgulloso.

Deslumbrado, el insecto vuela hacia ti, candela,
Crepita, estalla y dice: ¡Bendigamos la antorcha!
El amante, sobre su bella amada,
parece un moribundo que acaricia su fosa.

¿Que importa así del cielo vengas o del infierno,
Belleza, monstruo enorme, ingenuo y atrevido
Si tu mirar, tu pie, tu faz me abren la puerta
de un Infinito que amo y nunca he conocido?

De Satan o de Dios, ¿que importa? Angel o Sirena,
¿que importa, si me vuelves- hada de ojos sedantes,
ritmo, perfume y luz, ¡oh tu mi unica reina!-
menos idioso el mundo y mas cortos los instantes?

Memorias del ilustre villano John Hall, 1708

¿Dónde diantres lo puedo encontrar?

Sniff
Sniff

lunes, 12 de octubre de 2009

La cita de Terry

La gente que no necesitaba a la gente necesitaba a la gente para que supiera que era el tipo de gente que no necesitaba a la gente.

jueves, 8 de octubre de 2009

La Columna del Odio: Ordenadores

Me he vuelto a quedar sin ordenador. Cuando encabece la gran rebelión de los humanos, el Voldemort que decide mis destinos será el primero en caer.

domingo, 4 de octubre de 2009

Más onirismos

Música celta. Como camino por una calle medieval de Valencia, es lógico. Había muchos celtas en Valencia.
Primero suena una gaita, y yo y mi primo convenimos en que es un estilo muy limpio. Luego suena un whistle, y nos parece de lo más brillante que hemos escuchado en mucho tiempo.
Y como disfrutamos escuchando música celta en la calle, entramos a un quiosco insonorizado. Lo llevan magrebíes, y lo primero que veo es a un profesor de matemáticas al cual, personalmente, admiro.
- Hola, Tomás -me dice.
- ¿Qué tal estás, G.? -respondo.
- Se me ha estropeado el ordenador.
- Vaya, como a mí.
- Lástima.
- Sí...
Pido una taza de chocolate caliente con croissant, y me la tomo.
G. me pregunta que cuánto dinero llevo encima, que me da lo suyo, que me compre un sistema operativo (en el quiosco, aparte de chocolate con croissant, venden sistemas operativos) y que luego se lo pase.
Le digo que gracias, me acerco al quiosquero, y le pido una taza de chocolate con cortezas de cerdo.
Mojo las cortezas.
Están ricas, qué coño.

sábado, 3 de octubre de 2009

Sonetos en restaurantes indios

Cuatro bohemios sin dinero.

Parpadeantes colores y sus luces;
a Erato, por escribir, invocamos
la noche oscura que no acabamos
borrachos, siempre cayendo de bruces.

Neones que tiñen mil oscures oficios,
proxenetas en paro, locos ríen;
las viejas pervertidas, ¡que me espíen!
en sutiles velos y sus artificios.

No se abren puertas sin cerrarse amigos,
y volviendo a nuestras tristes cenizas,
al retorno muere aquel testigo

de mi locura, ideas mestizas;
de mi tristeza, dulcemente espero
de mi corazón las flores de enero.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Súper Neal, II

Neal Stephenson

De tal forma asiste Waterhouse al baile, registrando su mente en busca de frases que pueda emplear para iniciar una conversación con Mary. Se le ocurren varias posibilidades.
-¿Sabes que la industria nipona sólo es capaz de producir cuarenta excavadoras al año? -Seguida de-: ¡No me sorprende que necesiten esclavos para construir sus defensas!
O quizá:
-¡Los códigos menores, de más bajo nivel, de la marina nipona son en realidad más difíciles de romper que los importantes de más alto nivel! ¿No es irónico?
O quizá:
-Así que vienes del campo... ¿Enlatáis buena parte de vuestra comida? Quizá te interese saber que un pariente cercano de la bacteria que estropea la sopa enlatada es el responsable del gas gangrena.
O quizá:
-Los acorazados nipones han empezado a estallar de forma espontánea, porque los explosivos de los proyectiles que llevan en las santabárbaras se vuelven químicamente inestables con el paso del tiempo.
O quizá:
-El doctor Turing de Cambridge dice que el alma es una ilusión y que todo lo que nos define como seres humanos puede reducirse a una serie de operaciones mecánicas.

Cignus ustus cantat

Algunos goliardos borrachos


Olim lacus colueram,
olim pulcher extiteram,
dum cignus ego fueram.

Miser, miser!
modo niger
et ustus fortiter!

Girat, regirat garcifer;
me rogus urit fortiter;
propinat me nunc dapifer.

Miser, miser!
modo niger
et ustus fortiter!

Nunc in scutella iaceo,
et volitare nequeo
dentes frendentes video:

Miser, miser!
modo niger
et ustus fortiter!



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En otro tiempo yo vivía en el lago,
en otro tiempo yo era hermoso,
cuando yo era un cisne.

¡Desdichado de mí!
¡Ahora negro
y churrascado!

El asador da vueltas y vueltas,
mi pira funeraria vorázmente me asa;
ya se acerca a mí el sirviente.

¡Desdichado de mí!
¡Ahora negro
y churrascado!

Ahora me encuentro en una bandeja
y no puedo volar lejos,
veo dientes impacientes.

¡Desdichado de mí!
¡Ahora negro
y churrascado!

martes, 29 de septiembre de 2009

Episodios Inquietantes: Más diálogos

:[Jorge:[ dice:
Que es claustrofobia?
Oh, capitán, mi capitán... ¿Y si descansamos... tomamos café... hacemos pis? dice:
un tipo de flor
Oh, capitán, mi capitán... ¿Y si descansamos... tomamos café... hacemos pis? dice:
que es así rosada en los bordes

Tuentidioteces

> Escenario: Tienes que hacer un viaje en avión.

> Año 1969: Te dan de comer, de beber y los periódicos que quieras. Todo servido por azafatas espectaculares.

> Año 2009: Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan en una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed el azafato te ofrece una carta con cuatro latas a precio de oro. Si protestas, cuando aterrizas te meten el dedo por el culo para ver si llevas drogas.

> Escenario: Manolo tiene pensado ir al bosque después de clase. Al entrar al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.

> Año 1969: El subdirector lo ve y le pregunta donde la ha comprado. Le enseña la suya, que es antigua, pero mejor.

> Año 2009: La escuela se cierra. Llaman a la policía, que se lleva a Manolo al reformatorio. Antena 3 y Tele cinco presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.

> Escenario: Disciplina escolar

> Año 1969: Haces una putada en clase. El profesor te mete dos hostias. Al llegar a casa tu padre te arrea otras dos.
Año 2009: Haces una putada. El profesor te pide disculpas. Tu padre le monta un pollo al profesor y a ti te compra una moto para el disgusto.

> Escenario: Fran y Marcos se reparten unos puñetazos después de clase.

> Año 1969: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan la mano y terminan siendo colegas.

> Año 2009: La escuela se cierra, Tele cinco proclama el mes antiviolencia escolar. El periódico 20 minutos dedica cinco columnas al asunto y Antena 3 aposta de nuevo a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.

> Escenario: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.
>
> Año 1969: Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre de negocios con éxito.

> Año 2009: Arrestan al padre de Luis por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo mantienen en la cárcel de por vida. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Mercedes Milá abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.



> Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.

> Año 1969: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.
Año 2009: María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Tele cinco y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.

> Escenario: El fin de las vacaciones.

> Año 1969: Después de chuparse una caravana del copón con toda la familia metida en un seiscientos tras un mes de vacaciones en un apartamento cochambroso de la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.

> Año 2009: Después de volver de Cancún, en un viaje todo pagado, la gente sufre trastornos del sueño, depresión y amenorrea..
>

> Conclusión: Nos hemos vuelto gilipollas.

De un gato

Una de las cosas que más han preocupado al hombre de este basto mundo ha sido saber cuándo se hace mayor. ¿Es a los 18 años?, ¿es cuando te pagas tu propia casa?, ¿es cuando empiezas a tener problemas de lumbago?, NO.Existen dos señales que nos indican si nos estamos haciendo viejos:


1.Hablar sobre el tiempo: Sí queridos amigos, si el único tema de conversación que se te ocurre es el tiempo que hace, o el que hará, o no tienes nada mejor que hacer en internet como dedicarte a conocer el tiempo que hará mañana, pasado, y el pasado del pasado...(que por cierto, ¿por qué al día siguiente se le llama "pasado" si es en el futuro? Debería ser mañana, futuro, y el futuro del futuro...) es que claramente estás envejeciendo.

2.Cuando hablas dices "en mis tiempos...": Sí, no hay nada que caracterice más a alguien mayor, o sea se, viejo, que que hable del pasado comenzando con la coletilla de "en mis tiempos...", lo cual es una tontería, porque ¿qué más da cómo fuesen tus tiempos? Es evidente que ya no es así, es como si a mí me gustan los chicles de fresa y de repente dejan de venderlos, pero yo sigo diciéndole a todo el mundo que antes los vendían de fresa, ¿y qué?, ¿por decirlo volverán a venderlos de fresa?NO.

3.Escuchar a la gente que dice "en mis tiempos...": Ligada a la señal número dos está ésta, si te paras a escuchar a alguien que comienza con "en mis tiempos..." o le das la razón, es evidente que tú perteneces al mismo grupo que esta persona.


Bien, ahí tenéis las dos señales, y recordad, hay tres clases de personas, las que saben contar, y las que no.

Madrigal

Gutierre de Cetina

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuando más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Historia de la música

La Columna del Odio: Murcianos

Anteayer me hicieron una analítica para saber por qué tenía tantas náuseas siempre, y un enfermero murciano (o marciano, quizá) me sacó cuatro tubos de sangre del brazo... miré hacia otra parte y comencé a poner caras raras para que el hombre supiese que estaba loco y que como hiciese algo mal la tomaría con él.

Hoy, duchándome, me he dado cuenta de que me ha dejado un moratón del tamaño de una moneda de dos euros.

martes, 22 de septiembre de 2009

Diálogos stephensianos

Neal Stephenson

- Debo ir a París.
- ¿Por qué?
- En parte para vender a Turco y esas plumas de avestruz.
- Inteligente -dijo ella-. París es al por menor y Amsterdam es al por mayor... allí obtendrás el doble que aquí.
- Pero en realidad es que estoy acostumbrado a ser el elemento fluido en un universo estúpido e inerte. Quiero pararme en las orillas de piedra del Sena, donde aquí es sólido y allí es agua en movimiento y la separación entre ellos es clara y definida.
- Como desees -dijo Eliza-, pero mi sitio está en Amsterdam.
- Lo sé -dijo Jack-. Veo tu imagen continuamente.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Esperando a los bárbaros

Konstantinos Kavafis

¿Qué esperamos agrupados en el foro?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?

Porque hoy llegan los báraros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fuesen una solución después de todo.

martes, 15 de septiembre de 2009

El Último Gay de Escocia, VIII

A la hermosa habitante de Kynthos,
con su pelo a lo garçon.

I don't like Mondays.
- ¿No deberíamos abrirlo?
Jack parecía preocupado. Seguramente le molestaba el hecho de que el único amigo que le quedaba sobre la Tierra se estuviese derramando sobre el suelo de mármol.
- Si no lo hubiéramos abierto, ahora Tigo no te mojaría los calcetines.
No podía negar que eso era cierto.
- Me refería a la pócima del contrahechizo.
- Hay que hacérsela beber.
Eso también era cierto, además de tremendamente complicado.
- ¿Dónde está la boca?
- Unos centímetros encima de la faringe.
- Pero...
- O unos centímetros debajo de los ojos, como prefieras.
Lo miró. Estaba sonriendo, y parecía de tan buen humor como aquella vez que quemó la habitación de Ravenclaw con una pareja dentro. Desde que ya no tomaba morfina estaba muy rarito.
- ¿No te importa que se haya convertido en un charco en el suelo de la habitación?
- A quien le toque fregar, lo va a tener jodido.
Se abrió la puerta. Nimué, con su vestido de verano (en realidad, estaban en primavera, pero una ola de calor -que, podríamos especular, estaba causada por la radiación mágica- había asaltado la comarca, y el colegio no tenía fondos para el aire acondicionado), entró en la habitación, iluminando el rostro de sus dos ocupantes.
- ¿Sabes...? -comenzó diciendo Tomás- El reflejo de tus... esto... piernas, sobre el cuerpo del probablemente difunto (y seguro que licuado) Tigo, te favorece bastante.
- Desde... luego -convino Jack.
Saltó por encima del charco para abrazarlos a los dos. En el charco se había formado una especie de O donde el agua parecía no haber llegado.
"Así que eso debe ser la boca", pensó Tomás, justo antes de resbalarse y caerse por tercera vez en lo que llevamos de historia.
"Esto va a ser neuronal", se decía para sí, mientras Nimué se agachaba para preocuparse mejor por él.
"Cocos", pensó.
- ¿Qué día es hoy?
- Lunes, ¿por qué?
- Me encantan los lunes -y se desmayó.

House of the Rising Sun.
Habían resuelto meter a Tigo en una botellita de cristal, lo cual no era cómodo para pasearse por el colegio. No es que, en rigor, diese mucha mejor conversación ahora que estaba convertido en agua, pero siempre era agradable recordar algo de gramática.
Todo había sucedido más o menos así: Tomás, desde que se estaba desenganchando de la morfina, había comenzado a dar solitarios paseos por el colegio. A la vuelta de uno de ellos, vio que Tigo estaba tumbado en la cama, y que Nimué estaba encima. Tomás, ignorando los jadeos y los gritos, resolvió entonces convertirlo a él en un charco de agua y borrarle la memoria a ella. Entonces, Jack había entrado en la habitación, Nimué había decidido ir a cambiarse de ropa -aunque quizá fuera más preciso decir que iba a ponérsela- y a Tomás se le había dibujado una sonrisa boba en la cara.
Así que ahora Jack se paseaba cual alma en pena con una botella en la mochila, y Tomás estaba castigado y confinado en su habitación.
Y aquí es donde volvemos al principio de todo. Tomás está recostado en el sillón de la habitación y ve cómo, tumbados en su propia cama, Ganchito y Salido se arrancan la ropa a mordiscos.
Bien, en este punto no tiene demasiado claro qué hacer. Ganchito había entrado junto a Salido -éste último tenía más alcohol que sangre recorriendo su sistema circulatorio. Salido había tropezado, Ganchito se había caído encima y, sin comerlo ni -ya no importaba- beberlo, habían dado paso a una emotiva explosión de sentimientos.
Y braguetas. Cielo Santo, cree que no podrá seguir soportándolo.
Sale al pasillo. Andrew Malatesta está sentado en el suelo, aparentemente esperándolo.
-Tomás, debo decirte algo. Es importante.
-Qué profundo suena eso.
-Estoy locamente enamorado de ti.
Silencio, luego una explosión, luego más silencio, y luego los bomberos. Como el ala Hufflepuff del colegio acaba de explotar y hace un calor mortal, todo el mundo se sorprende de ver a Ese Tío Rarito salir de la escena con el paso elegantemente cuidado y la túnica larga.
Silencio nuevamente, luego una sensación de alivio porque Tomás ha salido del colegio y ahora camina hacia el este.
-¿Adónde va? -inquiere el jefe de bomberos ansiosamente.
Nadie responde: todos temen la reacción de Dumbledore.
-No lo sé -la voz se oye débil entre la multitud-. Desde el viaje a Irlanda está un poco distinto.
Por unos instantes, parece que la temperatura del lugar se incrementa exponencialmente, pero claro, ninguno de ellos puede expresarlo en esas palabras. En parte porque la mayoría no sabe qué es un exponente, en parte porque Nimué ha vuelto a aparecer con uno de sus vestidos veraniegos.
-¿Y ahora qué hacemos?
Por suerte, Dumbledore tiene la respuesta:
-¡Que le corten la cabeza!

Transylvania.
Transilvania es un lugar extraño para un mago. Uno debe convivir fingiendo que no tiene poderes sobrenaturales con gente que está absolutamente convencida de que esas cosas existen, y de que absolutamente todas las excentricidades forman parte de la avanzadilla de El Príncipe de las Tinieblas.
O al menos era así en la época del Príncipe de Valaquia, cuando los turcos campaban a sus anchas por Europa oriental y la vida era dura. Desafortunadamente para Tomás, una dictadura comunista deja el país casi tan hecho mierda como el avance turco, así que la población sigue siendo igual de supersticiosa.
Él ya había estado allí antes, en 1459, en la fatídica cena a la que fueron invitados los aristócratas Boyardos. El Príncipe ordenó entonces convertir a los más viejos en pinchitos pudriéndose al sol, mientras que partió para reconstruir un viejo castillo de Tirgoviste con los más jóvenes.
Todos ellos, al final, acabaron muertos. “Debería haber sido más gente”, piensa ahora.
Avanzó hasta una pequeña población de tres o cuatro casas construidas con lo que parecía ser barro y que al acercarse no parecía otra cosa. Si el arquitecto quería dar la impresión de que eran demasiado pobres para que cualquier bandido quisiese perder el tiempo allí, sin duda lo había conseguido.
La cuestión es que al llegar a la aldea fue asaltado por un grupo de pueblerinos que le ofrecieron compartir con él la poca (y grasienta) comida que tenían. Lo primero que le sorprendió fue que, en contraposición a la comida inglesa, la de allí sabía a algo.
A humano, concretamente. Lo cual, en términos más o menos éticos, era altamente preocupante.