Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

miércoles, 29 de abril de 2009

Henri Cartier-Bresson (1908 - 2004)

Padre del fotorreportaje, icono de la instantánea a la sauvette y denominado Ojo del Siglo XX, Henri Cartier-Bresson es tratado, años después de su muerte, como una de las principales figuras del retrato ambientalista y humanista del siglo pasado. Sus imágenes han sido las principales muestras de que fue, sin duda alguna, un personaje mítico del mundo de la fotografía.




martes, 28 de abril de 2009

Pesadilla en Abbey Road: Brokehead Mountain

En ese momento, Oliver tenía muchas cosas en la cabeza. Bien sabía Dios (un dios puritano, of course) que se debía a que su cabeza era lo único que ahora restaba de su cuerpo, lo que no le restaba preocupaciones.
Terrenalmente, su cuerpo se encontraba ahora encadeado en Tyburn, mientras habían clavado su cabeza en la abadía de Westminster.
"Malditos gabachos", pensaba, a falta de cosas mejores que hacer, "seguro que cuando construyan Versalles dejarán a aconsejar a los ingleses qué deben hacer", ya que ahora, a falta de otras partes del cuerpo que ejercitar (no podía mover la mandíbula sin que pareciese que sufría alguna clase de tic nervioso... y la pica que la atravesaba le daba cierta dificultad añadida) se dedicaba a ejercitar esa parte del cerebro que dicen puede prever el futuro.
Por otra parte, pensar que le hubiesen cortado la cabeza una vez muerto le daba una idea de por qué los ingleses nunca destacaban positivamente en los refinados salones de café franceses.
Era una idea interesante, pero llevaba dos días clavadoen una pica viendo pasar a esos malditos anglicanos, que identificaba siempre como predestinados al Infierno.
Ahora, sin embargo, era de noche. Lo cual no cambiaba demasiado las cosas, porque él tenía insomnio.
"Todo avanza menos la cama", se dijo, " Dormir sigue siendo la misma mierda desde el siglo XI".

Manifiesto Dadaísta

Tristán Tzara

Para lanzar un manifiesto es necesario:

A, B,C.


irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a la vida como la última aparición de una cocotte prueba la esencia de Dios. En efecto, su existencia ya fue demostrada por el acordeón, por el paisaje y por la palabra dulce. Imponer el propio A.B.C. es algo natural, y, por ello, deplorable. Pero todos lo hacen bajo la forma de cristal-bluff-madonna o de sistema monetario, de producto farmacéutico o de piernas desnudas invitantes a la primavera ardiente y estéril. El amor por lo nuevo es una cruz simpática que revela un amiquemeimportismo, signo sin causa, frágil y positivo. Pero también esta necesidad ha envejecido. Es necesario animar el arte con la suprema simplicidad: novedad. Se es humano y auténtico por diversión, se es impulsivo y vibrante para crucificar el aburrimiento. En las encrucijadas de las luces, vigilantes y atentas, espiando los años en el bosque. Yo escribo un manifiesto y no quiero nada y, sin embargo, digo algunas cosas y por principio estoy contra los manifiestos, como, por lo demás, también estoy contra los principios, decilitros para medir el valor moral de cada frase. Demasiado cómodo: la aproximación fue inventada por los impresionistas. Escribo este manifiesto para demostrar cómo se pueden llevar a cabo al mismo tiempo las acciones más contradic­torias con un único y fresco aliento; estoy contra la acción y a favor de la contradicción continua, pero también estoy por la afirmación. No estoy ni por el pro ni por el contra y no quiero explicar a nadie por qué odio el sentido común.

DADA— he aquí la palabra que lleva las ideas a la caza; todo burgués se siente dramaturgo, inventa distintos discursos y, en lugar de poner en su lugar a los personajes convenientes a la calidad de su inteligencia, crisálidas en sus sillas, busca las causas y los fines (según el método psicoanalítico que practica) para dar consistencia a su trama, historia que habla y se define. El espectador que trata de explicar una palabra es un intrigante: (conocer). Desde el refugio enguatado de las complicaciones serpentinas hace manipular sus propios instintos. De aquí nacen las desgracias de la vida conyugal.

Explicar: diversión de los vientres rojos con los molinos de los cráneos vacíos.

Dada no significa nada

Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder tiempo por una palabra que no significa nada….El primer pensamiento que se agita en estas cabezas es de orden bacteriológico…, hallar su origen etimológico, histórico o psicológico por lo menos. Por los periódicos sabemos que los negros Kru llaman al rabo de la vaca sagrada: DADA. El cubo y la madre en una cierta comarca de Italia reciben el nombre de DADA. Un caballo de madera, la nodriza, la doble afirmación en ruso y en rumano DADA. Sabios periodistas ven en todo ello un arte para niños, otros santones jesúshablaalosniños, el retorno a un primitivismo seco y estrepitoso, estrepitoso y monótono. No es posible construir la sensibilidad sobre una palabra. Todo sistema converge hacia una aburrida perfección, estancada idea de una ciénaga dorada, relativo producto humano. La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma porque la belleza ha muerto; ni alegre; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, no debe divertir ni maltratar a las personas individuales sirviéndoles pastiches de santas aureolas o los sudores de una carrera en arco a través de las atmósferas. Una obra de arte nunca es bella por decreto, objetivamente y para todos. Por ello, la crítica es inútil, no existe más que subjetivamente, sin el mínimo carácter de genera­lidad. ¿Hay quien crea haber encontrado la base psíquica común a toda la humanidad? El texto de Jesús y la Biblia recubren con sus amplias y benévolas alas: la mierda, las bestias, los días. ¿Cómo se puede poner orden en el caos de infinitas e informes variaciones que es el hombre? El principio «ama a tu prójimo» es una hipocresía. «Conócete a ti mismo» es una utopia más aceptable porque también contiene la maldad. Nada de piedad. Después de la matanza todavía nos queda la esperanza de una humanidad purificada. Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a que me siga. Cada cual hace su arte a su modo y manera, o conociendo el gozo de subir como una flecha hacia astrales reposos o el de descender a las minas donde brotan flores de cadáveres y de fértiles espasmos. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres ensanchados por el dolor, con los ojos blancos como las liebres de los ángeles.

Así nació DADA, de una necesidad de independencia, de des­confianza hacía la comunidad. Los que están con nosotros conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Basta de academias cubistas y futuristas, laboratorios de ideas formales. ¿Sirve el arte para amontonar dinero y acariciar a los gentiles burgueses? Las rimas acuerdan su tintineo con las monedas y la musicalidad resbala a lo largo de la línea del vientre visto de perfil. Todos los grupos de artistas han ido a parar a este banco a pesar de cabalgar distintos cometas. Se trata de una puerta abierta a las posibilidades de revolcarse entre muelles almohadones y una buena mesa.

Aquí echamos el ancla en la tierra feraz. Aquí tenemos derecho a proclamar esto porque hemos conocido los escalofríos y el desper­tar. Fantasmas ebrios de energía, hincamos el tridente en la carne distraída. Rebosamos de maldiciones en la tropical abundancia de vertiginosas vegetaciones: goma y lluvia es nuestro sudor, sangramos y quemamos la sed.

Nuestra sangre es vigorosa.

El cubismo nació del simple modo de mirar un objeto: Cezanne pintaba una taza veinte centímetros más abajo de sus ojos, los cubistas la miran desde arriba complicando su aspecto sección perpendicular que sitúan a un lado con habilidad.. me olvido de los creadores ni de las grandes razones de la a. que ellos hicieron definitivas). El futurismo ve la misma traza un movimiento sucesivo de objetos uno al lado del otro, añadiéndole maliciosamente alguna línea—fuerza. Eso no quita que la buena o mala, sea siempre una inversión de capitales intelectuales.

El nuevo pintor crea un mundo cuyos elementos son sus mismos medios, una obra sobria y definida, sin argumento. El artista nuevo protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista), sino que crea directamente en piedra, madera, hierro, estaño, bloques de organismos móviles a los que el límpido viento de las a inmediatas sensaciones hacer dar vueltas en todos los sentidos.

Toda obra pictórica o plástica es inútil; que, por lo u sea un monstruo capaz de dar miedo a los espíritus serviles y no algo dulzarrón para servir de ornamento a los refectorios de esos animales vestidos de paisano que ilustran tan bien esa fábula triste de la humanidad.

Un cuadro es el arte que se encuentren dos líneas geométricas que se ha comprobado que son paralelas, hacer que se encuentren en un lienzo, ante nuestros ojos, en una realidad que nos traslada a un mundo de otras condiciones y posibilidades. Este mundo no esta especificado ni definido en la obra, pertenece en sus innumerables variaciones al espectador. Para su creador la obra carece de causa y de teoría. Orden = desorden; yo = no-yo; afirmación = negación; éstos son los fulgores supremos de un arte absoluto. Absoluto en la pureza de cósmico y ordenado caos, eterno en el instante globular sin duración, sin respiración, sin luz y sin control.

Amo una obra antigua por su novedad. Tan sólo el contraste nos liga al pasado. Los escritores que enseñan la moral y discuten o mejoran la base psicológica, tienen, aparte del deseo oculto del beneficio, un conocimiento ridículo de la vida que ellos han clasificado, subdividido y canalizado. Se empeñan en querer ver danzar las categorías apenas se ponen a marcar el compás. Sus lectores se carcajean y siguen adelante: ¿con qué fin? Hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obras de creadores nacidas de una auténtica necesidad del autor y sólo en función de sí mismo. Consciencia de un supremo egoísmo, en el que cualquier otra ley queda anulada.

Cada página debe abrirse con furia, ya sea por serios motivos, profundos y pesados, ya sea por el vórtice y el vértigo, lo nuevo y lo eterno, la aplastante espontaneidad verbal, el entusiasmo de los principios, o por los modos de la prensa. He ahí un mundo vacilante que huye, atado a los cascabeles de la gama infernal, y he ahí, por otro lado, los hombres nuevos, rudos, cabalgando a lomos de los sollozos.

He ahí un mundo mutilado y los medicuchos literarios preocu­pados por mejorarlo. Yo os digo: no hay un comienzo y nosotros no temblamos, no somos unos sentimentales. Nosotros desgarramos como un furioso viento la ropa de las nubes y de las plegarias y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la des­composición. Preparamos la supresión del dolor y sustituimos las lágrimas por sirenas tendidas de un continente a otro. Banderas dc intensa alegría viudas de la tristeza del veneno. DADA es la enseñanza de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.

Yo destruyo los cajones del cerebro y los de la organización social: desmoralizar por doquier y arrojar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal en las potencias reales y en la fantasía individual.

La filosofía, he ahí el problema: por qué lado hay que empezar a mirar la vida, Dios, la idea y cualquier otra cosa. Todo lo que se ve es falso. Yo no creo que el resultado negativo sea más importante que la elección entre el dulce y las cerezas como postre. El modo de mirar con rapidez la otra cara dc una cosa para imponer directamente la propia opinión se llama dialéctica, o sea, el modo de regatear el espíritu de las patatas frutas bailando a su alrededor la danza del método.

Si yo grito:

IDEAL, IDEAL, IDEAL,

conocimiento, conocimiento, conocimiento

bumbúm, bumbúm, bumbúm,

registro con suficiente exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las demás bellas cualidades de que tantas personas inteligentil han discutido en tantos libros para llegar, al fin, a confesar que cada uno, del mismo modo, no ha hecho más que bailar al compas de su propio y personal bumbúm y que, desde el punto de vista de tal bumbúm, tiene toda la razón: satisfacción de una curiosidad morbosa, timbre privado para necesidades inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con repercusiones en la ‘ida; autoridad de la varita mística formulada en el grupo de una orquesta fantasma de arcos mudos engrasados con filtros a base de amoniaco animal. Con los impertinentes azules de un ángel han enterrado la interioridad por cuatro perras de unánime reconocimiento.

Si todos tienen razón, y si todas las píldoras son píldoras Pínk., tratemos de no tener razón. En general, se cree poder explicar racionalmente con el pensamiento lo que se escribe. Todo esto es relativo. El pensamiento es una bonita cosa para la filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad dañina, que adormece las tendencias antirreales del hombre y hace de la burguesía un sistema. No hay una Verdad definitiva. La dialéctica a una máquina divertida que nos ha llevado de un modo bastante trivial a las opiniones que hubiéramos tenido de otro modo. ¿Hay alguien que crea, mediante el refinamiento minucioso de la lógica,, haber demostrado la verdad de sus opiniones? La lógica constreñida por los sentidos es una enfermedad orgánica. A este elemento los filósofos se complacen en añadir el poder de observación. Pero justamente esta magnífica cualidad del espíritu es la prueba de su impotencia. Se observa, se mira desde uno o varios puntos de vista y se elige un determinado punto entre millones de ellos que igualmente existen. La experiencia también es un resultado del azar y de las facultades individuales.

La ciencia me repugna desde el momento en que se transforma en sistema especulativo y pierde su carácter de utilidad, que, aun siendo inútil, es, sin embargo, individual. Yo odio la crasa objetividad y la armonía, esta ciencia que halla que todo está en orden: continuad, muchachos, humanidad... La ciencia nos dice que somos los servidores de la naturaleza: Todo está en orden, haced el amor y rompeos la cabeza; continuad, muchachos, hombres, amables burgueses, periodistas vírgenes... Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas. Completarse, perfeccionarse en nuestra pequeñez hasta colmar el vaso de nuestro yo, valor para combatir en pro y en contra del pensamiento, misterio de pan, desencallamiento súbito de una hélice infernal hacia lirios baratos.

La espontaneidad dadaísta

Yo llamo amíquémeimportismo a una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, no obstante, salvo en caso de defensa, las otras individualidades, el twostep que se convierte en himno nacional, las tiendas de antigüallas, el T.S.H., el teléfono sin hilos, que transmite las fugas de Bach, los anuncios luminosos, los carteles de prostíbulos, el órgano que difunde claveles para el buen Dios y todo esto, todo junto, y realmente sustituyendo a la fotografía y al catecismo unilateral.

La simplificidad activa.

La impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer la penumbra y flotar en la gran boca llena de miel y de excrementos. Medida con la escala de lo Eterno, toda acción es vana (si dejamos que el pensamiento corra una aventura cuyo resultado sería infinita­mente grotesco; dato, también éste, importante para el conocimiento de la humana impotencia). Pero si la vida es una pésima farsa sin fin ni parto inicial, y como creemos salir de ella decentemente como crisantemos lavados, proclamamos el arte como única base de entendimiento. No importa que nosotros, caballeros del espíritu, le dediquemos desde siglos nuestros refunfuños. El arte no aflige a nadie y a aquellos que sepan interesarse por el recibirán, con sus caricias, una buena ocasión de poblar el país con su conservación. El arte es algo privado y el artista lo hace para si mismo; una obra comprensible es el producto de periodistas.

Y me gusta mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al óleo: un tubo de papel de plata, que, si se aprieta, vierte automáticamente odio, cobardía, y villanía. El artista, el poeta aprecia el veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria. Es feliz si se le insulta: eso es como una prueba de su coherencia. El autor, el artista elogiado por los periódicos, comprueba la comprensibilidad de su obra: miserable forro de un abrigo destinado a la utilidad publica: andrajos que cubren la brutalidad, meadas que colaboran al calor de un animal que incuba sus bajos instintos, fofa a insípida carne que se múltipla con la ayuda de los microbios tipográficos. Hemos tratado con dureza nuestra inclinación a las lagrimas. Toda filtración de esa naturaleza no es mas que diarrea almibarada. Alentar un arte semejante significa diferirlo. Nos hacen falta obras fuertes, rectas, precisas y, mas que nunca, incomprensibles. La lógica es una complicación. La lógica siempre es falsa. Ella guía los hilos de las nociones, las palabras en su forma exterior hacia las conclusiones de los centros ilusorios. Sus cadenas matan, minirapodo gigante que asfixia a la independencia. Ligado a la lógica, el arte viviría en el incesto, tragándose su propia cola, su cuerpo, fornicando consigo mismo, y el genio se volvería una pesadilla alquitranada de protestantismo, un monumento, una marcha de intestinos grisáceos y pesados.

Pero la soltura, el entusiasmo y la misma alegria de la injusticia, esa pequeña verdad que nosotros practicamos con inocencia y que nos hace bellos (somos sutiles, nuestros dedos son maleables y resbalan como las ramas de esta planta insinuante y casi liquida) caracterizan nuestra alma, dicen los cinicos. Tambien ese es un punto de vista, pero no todas las flores, por fortuna, son sagradas, y lo que hay de divino en nosotros es el comienzo de la accion antihumana. Se trata, aquí, de una flor de papel para el ojal de los señores que frecuentan el baile de disfraces de la vida, cocina de la gracia, con blancas primas agiles o gordas. Esta gente comercio con lo que hemos desechado. Contradicción y unidad de las estrellas polares en un solo chorro pueden ser verdad, supuesto que alguien insista en pronunciar esta banalidad, apéndice de una moralidad libidinosa y maloliente. La moral consume, como todos los azotes de la inteligencia. El control de la moral y de la logica nos han impuesto la impasibilidad ante los agentes de policia, causa de nuestra esclavitud, putridas ratas de las que esta repleto el vientre de la burguesia, y que han infectado los unicos corredores de nítido y transparente cristal que aun seguían abiertos a los artistas.

Todo hombre debe gritar. Hay una gran tarea destructiva, negativa por hacer. Barrer, asear. La plenitud del individuo se afirma a continuación de un estado de locura, de locura agresiva y completa de un mundo confiado a las manos de los bandidos que se desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin organización: la locura indomable, la descomposición. Los fuertes sobreviviran gracias a su voz vigorosa, pues son vivos en la defensa. La agilidad de los miembros y de los sentimientos flamea en sus flancos prismáticos.

La moral ha determinado la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido, como elefantes, planetas, y que, aun hoy, son consideradas validas. Pero la bondad no tienen nada que ver con ellas. La bondad es lucida, clara y decidida, despiadada con el compromiso y la política. La moralidad es como una infusión de chocolate en las venas de los hombres. Esto no fue impuesto por una fuerza sobrenatural, sino por los trusts de los mercaderes de ideas, por los acaparadores universitarios. Sentimentalidad: viendo un grupo de hombres que se pelean y se aburren, ellos inventaron el calendario y el medicamento de la sabiduría. Pegando etiquetas se desencadeno la batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y mezquinas) y por segunda vez se comprendió que la piedad es un sentimiento, como al diarrea en relación con el asco que arruina la salud, que inmunda tarea de carroñas para comprometer al sol.

Yo proclamo la oposición de todas las facultades cósmicas a tal blenorragia de putrido sol salido de las fabricas del pensamiento filosófico, y proclamo la lucha encarnizada con todos los medios del

Asco dadaísta

Toda forma de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es Dada; la protesta a puñetazos de todo el ser entregado a una acción destructiva es Dada; el conocimiento de todos los medios hasta hoy rechazados por el pudor sexual, por el compromiso demasiado cómodo y por la cortesía es Dada; la abolición de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la abolición de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la abolición de toda jerarquía y de toda ecuación social de valores establecida entre los siervos que se hallan entre nosotros los siervos es Dada; todo objeto, todos los objetos, los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas paralelas son medios de lucha Dada; abolición de la memoria: Dada; abolición del futuro: Dada; confianza indiscutible en todo dios producto inmediato de la espontaneidad: Dada; salto elegante y sin prejuicios de una armonía a otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco, grito sonoro; respeto de todas las individualidades en la momentánea locura de cada uno de sus sentimientos, serios o temerosos, tímidos o ardientes, vigorosos, decididos, entusiastas; despojar la propia iglesia de todo accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento descortes o amoroso, o bien, complaciéndose en ello, mimarlo con la misma identidad, lo que es lo mismo, en un matorral puro de insectos para una noble sangre, dorado por los cuerpos de los arcángeles y por su alma. Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido de colores encrespados, encuentro de todos los contrarios y de todas las contradicciones, de todo motivo grotesco, de toda incoherencia: LA VIDA.

martes, 14 de abril de 2009

Espada del Fuego Divino

Neal Stephenson

-Si, veo claramente que ha tenido la amabilidad de retirar los colmillos de elefante y que ahora la dama tiene una nariz decente y por eso tiene mi eterna gratitud -aulló Jack sarcástico-, ¡y ya que le ayudo con su autoestima, señor, permítame agradecerle el que haya raspado la pintura azul! ¡Pero! ¡Por! ¡Amor! ¡De! ¡Dios! ¿Sabe usted contar, señor? ¿¡Sí sabe!? ¡Oh, excelente! Entonces, ¿me hará el favor de contar el número de brazos que posee esta Dama? Yo pacientemente esperaré aquí mientras realiza un inventario completo... puede que lleve un poco... ¡oh, muy bien! ¡La misma cifra a la que he llegado yo! Ahora, señor, si es tan amable, ¿cuántos brazos ve mi cuerpo? ¡Muy bien! Una vez más, estamos de acuerdo. ¿Qué hay de Surendranath... cuántos brazos tiene él? Ah, vuelve a aparecer la misma cifra. y usted, señor, cuando talla sus ídolos, sostiene el martillo con una mano y el cincel con otra mano... ¿cuántas son? ¡Asombroso! ¡Una vez más hemos obtenido la misma cifra! Entonces, ¿hará el favor de explicarme por qué ¡Esta! ¡Dama! está formada como la ha formado? ¿A qué se debe la discrepancia numérica? ¿Tengo que traer a un doctor en álgebra para que se lo explique?
Jack salió hecho una furia de la choza, seguido de cerca por Surendranath, quien le decía:
-Le dijiste al pobre tipo que se suponía que representaba a una diosa... ¿qué coño esperabas?
-Estaba siendo poético.

lunes, 13 de abril de 2009

domingo, 12 de abril de 2009

La Columna del Amor y el Respeto: Concursante

Cuando uno se propone ver una película española debe luchar contra una ingente cantidad de gazapos a cada cual más monstruoso que el anterior.
Bien, en esta película no es así en absoluto, ya que además de tratar un tema original lo hace de una forma realmente ligera y entretenida.
Sin necesidad de recurrir al spoil, resumiré un poco el argumento de la película.
El señor Circo es profesor de Historia de la Economía en la Universidad, y participa en un concurso de preguntas sobre dicha historia, el cual gana. El premio es un súperbote de quinientos millones de pesetas, todo ello abonado en regalos.
Dos coches, trajes de marca, una casa decimonónica y una avioneta, entre otros. Bien, esta última es una preciosa avioneta blanca, la cual no tiene hangar, además de otras cosas que no recuerdo.
Bien, debe pedirse un crédito de cien mil euros, aunque el banco, con dos casas, no se lo niega.
Si las cosas no parecían ir del todo como se esperaba, cuando Hacienda se da cuenta de que Alguien ha aumentado su capital en quinientos millones de pesetas, reclama un 47'6%.
Eso, sin contar el impuesto de antigüedad (o argo asín) y sólo el primer año.
Cuestión, que es una gran película, y el link a continuación deja verla, aunque el sonido presenta cierto retardo.

http://www.cinetube.es/peliculas/online/concursante.html

Jason Mraz

miércoles, 8 de abril de 2009

Saint Crispian


“This day is called the Feast of Saint Crispian:He that outlives this day, and comes safe home,Will stand a-tiptoe when this day is named,And rouse him at the name of Crispian.He that shall see this day, and live old age,Will yearly on the vigil feast his neighborsAnd say, “Tomorrow is Saint Crispian.”
“Then will he strip his sleeve and show his scars,And say, “These wounds I had on Crispin’s day.”Old men forget; yet all shall be forgot,But he’ll remember, with added luster,what feats he did that day. Then shall our names,Familiar in his mouth as household words-Harry the King, Bedford and Exeter ,Warwick and Talbot, Salisbury and Gloucester -Be in their flowing cups freshly rememb’red.
“This story shall the good man teach his son;And Crispin Crispian shall ne’er go by,From this day to the ending of the world,But we in it shall be remembered-
“We few, we happy few, we band of brothers;For he today that sheds his blood with meShall be my brother; be he ne’er so lowly,This day shall enoble his rank.And gentlemen in England , now abed,Shall think themselves accursed they were not here;And hold their manhoods cheap while any speaksThat fought with us upon Saint Crispin’s day..”.

domingo, 5 de abril de 2009

Tito Voltaire: La amistad

Voltaire

"La amistad es un contrato tácito entre dos personas sensibles y virtuosas. Digo sensibles porque un monje o un solitario pueden ser personas de bien y no conocer la amistad. Digo virtuosas porque los malvados sólo tienen cómplices; los sensuales, compañeros de juerga; los codiciosos, asociados; los políticos reúnen a su alrededor a los partidarios; los holgazanes tienen relaciones, y los príncipes, cortesanos; pero sólo algunas personas virtuosas tienen amigos. Cetejo era cómlice de Catalina y Mecenas, cortesano de Octavio, pero Cicerón era amigo de Ático."

sábado, 4 de abril de 2009

Saturday Morning Breakfast Cereal







Canción del Burgués

Himno de la V.O.C. en la versión virtual de Ikariam.

Dirán que somos avaros y usureros.
Que lo digan, los despediremos.
Dirán que los explotamos.
No se atreverían a acusarnos,
somos adinerados, burgueses,
gente con poder y ricos entremeses.

Dirán que somos avaros y usureros.
Que lo digan, los despediremos,
a Nagasaki en lento bote
si se quejan de que el trabajo los empotre.
Calibrados sus horarios,
recibidos nuestros honorarios.

Dirán que somos avaros y usureros.
Que lo digan, los despediremos,
al Cairo enviaremos orden
de comprar el oro que exporten,
y las acciones de la V.O.C.
subirán como la farlopa a Camarón.

jueves, 2 de abril de 2009

Al principio fue la línea de comandos, XII: El «hole hawg» de los sistemas operativos

UNIX SIEMPRE HA ESTADO PULULANDO provocativamente en el trasfondo de las guerras de los sistemas operativos, como el Ejército ruso. La mayor parte de la gente sólo conoce su reputación, y su reputación, como sugiere el cómic de Dilbert, es mixta. Pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que sólo con que se planteara su actuación en serio y dejara de cederle enormes extensiones de ricos terrenos agrícolas y cientos de miles de prisioneros de guerra a los invasores, los aplastaría, a ellos y a cualquier otra oposición.
Resulta difícil explicar cómo se ha ganado Unix este respeto sin meterse en horrorosos detalles técnicos. Tal vez el meollo pueda explicarse contando una historia sobre taladradoras.
«Hole Hawg» es una gama de máquinas de taladrar fabricadas por la Compañía de Herramientas Milwaukee. Si observan el escaparate de una típica ferretería, pueden encontrar taladros de Milwaukee más pequeños, pero no el «hole hawg», que es demasiado potente y caro para usuarios domésticos. El «hole hawg» no tiene el diseño en forma de pistola del barato taladro doméstico. Es un cubo de metal sólido con un mango que sale por un lado y una protuberancia en otro. El cubo contiene un motor eléctrico desconcertantemente potente. Se puede sostener el mango y apretar el gatillo con el índice pero, a menos que se sea excepcionalmente fuerte, no se puede controlar el peso del «hole hawg» con una mano: hay que sujetarlo con ambas manos. Para compensar el contratorque del «hole hawg», se usa un mango adicional (viene incluido), que se atornilla en uno u otro lado del cubo de hierro, dependiendo de si se usa la mano izquierda o la derecha para apretar el gatillo. Este mango no es esbelto y ergonómico como lo sería en un taladro doméstico. Es simplemente un pedazo de tubería galvanizada normal de un pie de largo, con un agujero en un extremo, con un mango de goma negra en el otro. Si lo pierdes, simplemente vas a la tienda de fontanería local y compras otro pedazo de tubería.
Durante los ochenta hice algo de albañilería. Un día, otro obrero apoyó una escalera contra la fachada del edificio que estábamos construyendo, subió al segundo piso y uso el «hole hawg» para hacer un agujero en el muro exterior. En algún momento, la broca se atascó en el muro. El «hole hawg», siguiendo su único imperativo, siguió funcionando. Giró el cuerpo del obrero como una muñeca de trapo, haciendo que tirara la escalera. Por suerte, se mantuvo agarrado al «hole hawg», que permaneció encajado en el muro, y simplemente colgó de él y pidió ayuda hasta que vino alguien y puso de nuevo la escalera.
Yo mismo usé un «hole hawg» para hacer muchos agujeros a través de remaches, lo cual hice como una picadora pica coliflor. También la usé para hacer unos cuantos agujeros de seis pulgadas de diámetro en un viejo techo de escayola. Introduje una nueva sierra, subí al segundo piso, metí la mano por entre las recientes juntas del suelo y empecé a cortar el techo del primer piso. Allí donde mi broca doméstica las había pasado canutas para hacer girar el enorme hierro, y se había detenido a la menor obstrucción, la «hole hawg» rotaba con la estúpida consistencia de un planeta giratorio. Cuando la sierra ganó velocidad, el «hole hawg» giró sobre sí mismo y me hizo girar a mí también, aplastando una de mis manos entre el mango de acero y una junta, produciéndome algunas laceraciones, cada una rodeada por una amplia corona de carne magullada. También dobló la propia sierra, aunque no tanto como para que no pudiera volver a usarla. Tras unos pocos encontronazos parecidos, cada vez que tenía que usar el «hole hawg» mi corazón empezaba a latir con terror atávico.
Pero nunca le eché la culpa al «hole hawg»: me eché la culpa a mí mismo. El «hole hawg» es peligroso porque hace exactamente lo que se le pide que haga. No se ve constreñido por las limitaciones físicas inherentes a un taladro barato, ni por los cierres de seguridad que puede incluir un fabricante temeroso de las responsabilidades penales en un producto doméstico. El peligro no está en la máquina misma, sino en la incapacidad del usuario de contemplar todas las consecuencias de las instrucciones que le da.
Una herramienta más pequeña también es peligrosa, pero por razones completamente distintas: trata de dar lo que se le pide, y falla de un modo que resulta impredecible y casi siempre indeseable. Pero el «hole hawg» es como el genio de las antiguos cuentos de hadas, que lleva a cabo las instrucciones de su amo literalmente, con precisión y un poder ilimitado, a menudo con desastrosas consecuencias imprevistas.
Antes del «hole hawg», solía examinar el surtido de taladros en las ferreterías de un modo que consideraba sensato, desechando los modelos más pequeños y levantando los grandes y caros apreciativamente, deseando poder permitirme una de aquellas bellezas. Ahora las miro a todas con tal desdén que ni siquiera considero que sean taladros de verdad --son simplemente juguetes diseñados para explotar las tendencias delirantes de urbanitas que quieren creer que han comprado una herramienta de verdad--. Sus estuches de plástico, cuidadosamente diseñados y verificados con grupos-diana para transmitir una sensación de solidez y potencia, me parecen asquerosamente frágiles y baratos, y me avergüenzo de haber picado alguno vez y comprado tales menudencias.
No resulta difícil imaginar qué aspecto tendría el mundo para alguien que hubiese sido criado por constructores y que nunca hubiese usado más taladro que el «hole hawg». Tal persona, al ver el mejor y más caro taladro de una ferretería, ni siquiera lo reconocería como tal. Por el contrario, puede que lo confundiera con un juguete de niños, o con una especie de destornillador motorizado. Si el vendedor o confuso urbanita se refiriera a ello como un taladro, se reiría y les diría que estaban equivocados --sencillamente, se habían confundido con la terminología--. Su interlocutor se marcharía irritado, y probablemente bastante a la defensiva en lo tocante a su sótano lleno de vistosas herramientas baratas, peligrosas y coloridas.
Unix es el «hole hawg» de los sistemas operativos,1 y los hackers de Unix, como Doug Barnes y el tipo del cómic de Dilbert y muchas otras personas que pueblan Silicon Valley, son como hijos de constructores que se criaron usando sólo taladros industriales «hole hawg». Podrían usar los sistemas operativos de Apple/Microsoft para escribir cartas, jugar a videojuegos o llevar las cuentas, pero no consiguen tomarse esos sistemas operativos en serio.