Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

jueves, 22 de octubre de 2009

El Último Gay de Escocia, IX; Epílogo

A Rochi, por hacer tarta
e intentar que me la coma.


Cogollito ergo sum.

Descartes dijo una vez “Pienso, luego existo.” Lo dijo en francés, claro, aunque a algún estudioso pedante se le ocurrió que “Cogito ergo sum.” tenía mucho más glamour que “Je pense, donc je suis.” Lo que Descartes no dijo nunca es que, si bien el punto de partida era que si uno piensa, es imposible que no exista, es bien posible existir sin pensar.
Ganchito ilustraba bastante bien ese hecho. Digo ilustraba, porque ahora ni pensaba ni existía.
Esto... era algo que tranquiliza más al autor de este texto que a los protagonistas, ya que varias ONGs y grupos de ayuda social pusieron el grito en el cielo mientras que a Tomás le daba un ataque de risa.
Salido también había dejado esta historia para siempre, y ahora formaba parte del firmamento, con sus héroes griegos y monstruos mitológicos. Y dicen que su sombra eclipsó la Estrella Polar, y envió a miles de marineros a la más horrible de las muertes.
Tras una semana de lamentos, Jack decidió tirar a Tigo al mar, que no era, en realidad, de donde había salido y, de hecho, quizá él no hubiese visto en la vida.
Bueno, se confundiría con él en la muerte. Descanse en paz.
Así que sólo quedaban Jack, Nimué y Tomás. Narrar sus peripecias, una vez muerto el último gay de Escocia, es algo que no corresponde a las historias que recojo aquí.
Sólo decir que fueron muchas y que, si algún día tenéis suerte y me da por escribirlas, tendré más material que Tolkien en el Silmarillion.
Así que en fin; un final es un final, por muy abierto que quede.

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