Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

sábado, 28 de noviembre de 2009

Trabajos para castellano: Cuando despertó el dinosaurio, aún estaba allí.

Cuando despertó el dinosaurio, aún estaba allí. Lo que sí se había desplazado era el resto del mundo, y ahora encontrar a alguien se había convertido en una macabra caricatura de Buscando a Wally. El suelo, que se suponía que a) debía mantener separados sólidos de líquidos para b) tener los pies secos y que, además, tendía a c) mantener las cosas horizontales, había dejado de ejercer sus funciones.
Causa por la cual, Joe, el pequeño dinosaurio racionalista, dejó de estar allí. La gravedad -esa obstinada y un poco antipática costumbre- empujó... o tiró... o atrajo... o lo que diantres haga la gravedad sobre los pequeños dinosaurios racionalistas, y éste acabó cayendo sobre un -digamos amplio- océano.
Durante su caída, a nueve coma ocho metros por segundo al cuadrado, se le ocurrió pensar que probablemente caería sobre aquello que tuviese justo debajo (Joe, como todos los desconsiderados racionalistas, despreciaba la resistencia del aire y su contribución en los cambios de trayectoria). Cambios los cuales, dicho sea de paso, hicieron que variase tres milímetros del punto donde iba a caer, lo cual ni de lejos le evitó desplomarse sobre un saliente islote.
-Me he hecho daño -racionalizó Joe.
-Ya lo veo -dijo Ralph, el mamífero empirista.
Bien, esto era... algo que tranquilizaba poco a nuestro Joe, pero pensó que no podía hacer nada y se puso a hablar con Ralph.
-Je... qué majo. ¿Qué haces?
-Nada, iba a probar si es posible llegar a lo que queda del continente nadando.
-Oh, eso es genial, Ralph. ¿Cómo?
-Así -se metió en el agua y se alejó, y Joe se quedó solo y triste y, en rigor, completamente aburrido para nuestra historia.

Y así, amiguitos, es como se extinguieron los dinosaurios.

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