Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

viernes, 22 de enero de 2010

El Centurión no tiene quien le escriba: Baviera; esa panda frikis, XI

Kgw

No hay buena acción sin recompensa

- Creo que tengo una idea -dijo el duque Ernest.- Si me dejan que se lo explique...
Un rato más tarde (el tiempo que tardaron los noble bávaros en acabar con una fuente de tocino), el pequeño círculo se abrió y de él salió Federico con una sonrisa en el rostro. Cruzó la poca distancia que le separaba del sonriente Constatin y le pasó el brazo alrededor de los hombros.
-¡Felicidades, querido Constantín! Habéis cumplido vuestra misión con gran éxito.
-¿Ah, sí? - respondió el interpelado
- ¿Ah, sí? -dijo Werther, el diplomático, que ya no se enteraba de nada
- ¿Ah, sí? - repitieron a coro los nobles, si bien hacía tiempo que ellos no se enteraban de nada.
- Sí, tamaño éxito merece una recompensa, ¿No es cierto, señor duque?
El duque asintió con una sonrisa.
-¿Cómo que una recompensa? -indignóse Werther- ¡Pero si un poco más y nos mete en una guerra con Castilla!
- Oh, muchas gracias -se sonrojó el siempre sonriente viajero.
- ¡No es un halago!
- Y la recompensa va a ser algo que supongo que os hará ilusión: un destino permanente en Castilla, como representante nuestro.
En ese momento el diplomático bávaro soltó un grito de horror, al que se unieron varios nobles más, que si bien antes no se habían tirado por la ventana, ahora podrían cambiar de idea. Federico hizo caso omiso de los gritos, intercambió miradas con el duque Ernest y siguió hablando.
- Sin embargo, es mucho más que una recompensa, Constantín. Es una nueva misión
- ¿Ah, sí? -se repitió el viajero... ciertamente, nadie podría acusarle de ser complicado.
- Claro, como al final no conseguimos entrar en guerra con Castilla, le damos otra oportunidad, a ver si ahora le sale mejor ¿eh? -dijo un noble por el fondo de la sala.
Pero eso no afectó a Federico, que siguió con su discurso:
- La nueva misión es muy importante para nuestra querida Baviera. Tendréis que informarnos de todo lo que suceda en Castilla y los reinos vecinos. Seréis nuestro... bávaro secreto

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