Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

sábado, 9 de enero de 2010

Quedarse solo y morirse de indigestión en el intento, I (¡amenazo con más!): Tsatziki

Ingredientes.
- Toneladas y toneladas de insana curiosidad.
- Una cucharada de picadillo de ajo y perejil.
- Yogures naturales a mansalva.
- Un culito de aceite de oliva. (Nota: yo puse demasiado aceite)
- Nuez moscada, pimienta negra (porque yo lo valgo).
- El jugo de una mandarina.
- Un chorrito de vinagre.
- ¿Harissa?

Elaboración y otras incongruencias evolutivas.
El caso es que estaba yo con mi buen hacer y mis ganas de aprender cosas nuevas e inesperadas, que crecieron al abrir la nevera y encontrarme una tarrina con picadillo de ajo y perejil -abrí la nevera gracias a (o por culpa de) mis ganas de picar algo. A mi derecha encontré unos cuantos yogures naturales, y me dije que eran demasiados.
Luego, sin comerlo ni beberlo -eso llegaría después, me dije-, me acordé de que a los griegos les gustaba el yogur. Me acordé, también, de que les agradaba el aceite de oliva. Y, coño, el ajo y el perejil están buenos, ¿no?
Así que saqué un bol de Ice Age, le puse más aceite del que debiera -tuve que echar tres yogures enteros, y aún así había demasiada proporción de aceite- y una cucharadita de ajo y perejil. Para eterna ansia de venganza de mi estómago, abrí el armario de las especias y le eché nuez moscada y pimienta blanca. Una vez esta suerte de Tsatziki estuvo finalizada, la probé: no me había quedado ciego.
Decidí mirar la receta por internet [http://recetas.mundorecetas.com/modules.php?name=Recipes&op=viewrecipe&recipeid=3743]: pude ver que, a parte de los muchos ingredientes y pasos que me había saltado, también debía echarle vinagre y limón. Así que eso hice, pasando completamente de las cantidades: un chorro de vinagre y... bueno, no tengo limón, pero las mandarinas son casi lo mismo... ¿no? Quiero decir, ¿son cítricos? ¡Pues ya está!
Y lo removí todo bien removido, y se lo eché al arroz. Veredicto: está buena sola, mezclada con el arroz es muy desagradable.

Y, ahora, mis queridos ciberamigos, me voy a expulsar toxinas de mi cuerpo. ¡Sed felices!

3 comentarios:

xavi dijo...

Hace tiempo que no te vienes a casa para pelar patatas.

Sir Thomas Malory dijo...

¿Y con este relato no te he dado a entender que estoy incapacitado para cualquier tarea culinaria?

xavi dijo...

Creo que progresas adecuadamente, pero te hace falta más practica. Por cierto, espero que los yogures no fueran azucarados ;-)