Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

sábado, 6 de febrero de 2010

El Centurión no tiene quien le escriba: Baviera; esa panda frikis, XIII

Kgw


Din don, Av*n llama a su puerta... o no

- ¡DIN DON!-volvió a decir la voz que había interrrumpido las reflexiones bávaras.
- ¿Quién puede ser ahora?- se preguntó Chisburguer
- Pues si no lo sabéis vos, que estáis más cerca de la puerta, lo voy a saber yo...- respondió Federico, que se volvió a Werther, diplomático para todo.- Vamos a ver, ¿y ahora con quién estámos en guerra?
- No tengo ni idea, excelencia. Estoy tan sorpendido como vos.
- ¡Ignorante! ¡Ignaro! ¡Buuuuuuuuuu!- abuchearon unos cuantos nobles, que se ve que le habían cogido cariño al juego de abroncar a la diplomacia bávara cual si árbitro de fútbol fuera (y eso que no se había inventado el futbol).
- ¡DIN DON!-repitió la voz, cuyo propietario se ve que no tenía nada mejor en qué perder el tiempo...
- ¡Adelante de una vez!- autorizó Federico, cansado de tanto grito.
- Buenas.... dijo un tipo bajito- ¿molesto?
-Oh, no, en absoluto, nos encanta que nos interrumpan en nuestras reuniones diplomáticas.
- ¿Así que hacemos eso? -dijo un noble a otro- vaya sorpresa.
- Por supuesto, estimado primo. Si no, ya me diréis a qué viene levantarnos a estas horas. La prosperidad de Baviera exige sacrificios...
- ¿Y bien? ¿Qué queréis? ¿Habéis venido sólo a ver si nos molestáis?
- Oh, no. Es que traía un encargo para el señor... Ernest Marqués de Baviera.
-Duque Ernest, si no le importa -señaló el aludidio, un poco mosqueado.
El visitante no se dejó afectar po el tono e hizo el gesto de apuntar la observación del duque.
- ¿Así que "Duque" es un título y no un apellido? Curioso, en mis archivos pone otra cosa... En fin, sigamos con lo nuestro. Tengo aquí un paquete para usted. Si me hace el favor de firmar...-dijo, sacando un pergamino de la manga.
- ¿Un paquete? ¿Qué paquete? Si yo no he pedido nada... -sorprendióse el duque.
- A mí no me preguntéis, yo no soy más que un mensajero- dijo el llamador.
-¿Y el paquete?- preguntó Federico- ¿dónde está?
- Ah... sí, bien, se lo traremos luego. Es que era demasiado grande para traerlo yo.
- ¿Y entonces por qué ha venido ahora?- preguntó ahora Chisburguer.
- Esto... cosas de la burocracia, ya sabe. ¿Me echa esa firmita?
- Sí, como no...
- ¡Alto!- gritó una voz desde el fondo de la sala.- ¡No firméis nada, excelencia!

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