Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

viernes, 30 de abril de 2010

Comparaciones

Los manatíes son unos bichos realmente fascinantes. Es extraño, porque no sé exactamente cómo calificar los sentimientos que me provocas. Son una especie de foca o león marino, quizá más grandes, que se dedican a nadar y estar expuestos en los zoológicos. Por una parte, siento unas ganas enormes de estar a tu lado, ésa es la parte de las hormonas, pero la escondida; por la otra, tengo unas ganas increíbles de alejarme de ti, ésa es la parte desconocida, aunque visible. Los manatíes son unos bichejos realmente grandes, tanto que no tienen ningún depredador natural, y por lo tanto no temen a nadie. Cuando se mezclan dos emociones contradictorias nunca sé cómo actuar; en este caso concreto, la mayoría de las veces considero que deberías alejarte de mí para evitar entrar en contacto con mi amargura. Al no tener que defenderse de nadie, los manatíes no han desarrollado ningún sistema de defensa. Ciertamente creo que voy a decirte que no te merezco, por egoísmo, a ver si así te enfadas conmigo y dejas de hablarme. Así pues, cuando se sienten en peligro, su más efectiva defensa consiste en girarse y darles la espalda, como si no existieran. Es una actitud realmente cobarde, pero los dos salimos ganando: yo me libero de la falsa esperanza, tú de la mala influencia. Al ver esa enorme espalda, la mayoría de los potenciales enemigos huyen. Lo peor viene cuando hago lo que me he propuesto y deseo secretamente que mi plan salga mal. Los manatíes y yo no nos parecemos demasiado.