Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

miércoles, 12 de mayo de 2010

La Columna del Odio: ¡Arriba, parias de la ciencia!

La injusticia es diversa. La mediocridad cunde multiforme sobre la tierra. Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris, sus colores son tan variados como los de éste y también tan distintos y tan íntimamente unidos. ¡Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris!
"Odio" es una palabra a la que le faltan matices. Según la Real Academia, "odio" se define como la antipatía y aversión hacia algo o alguien cuyo mal se desea. Bien, bueno: en este caso me sobran.
Y por eso no hay manera de actuar con sensatez cuando la proporción de sociales y científicos de tu grupo es de 2:1.
Respectivamente.
La hora de tutoría se las prometía muy felices cuando comenzaron a discutir ambos grupos sobre el tema de siempre: los científicos somos malvados manipuladores que consiguen que los del social se la carguen ante los profesores, lo que, dicho sea de paso, es risible. Aquí el mérito es encontrar una asignatura del bachillerato social que no lo sea.
Sin esperar demasiado, dejo vagar mi mente libre mientras a mi alrededor se forma una suerte de batalla campal, cuya tregua llega cuando la profesora grita la palabra "examen".
¿Examen? ¿¡Cuándo!? Las caras de pavor alimentan mi ego. El nueve de junio. Suspiro de alivio para unos, tensión creciente para otros.
-Pero... el nueve de junio tenemos examen de química -la turbación en mi rostro se hace, al fin, patente-. ¿No podemos hacerlo día siete?
Entendamos esto: la química es más fácil que la física, pero el hecho de que no la soporte hace que me tome cada clase con una mezcla de indignación y aburrimiento. De tal forma, los ejercicios de química me resultan más pesados que los de física, y por eso sé que me costará más estudiar química que física.
-¡No! El día siete tenemos examen de economía -aquí reprimo una carcajada, la mirada de la social que se sienta a mi lado por ese fatídico orden de lista se posa en mí-. La economía es muy difícil.
-Claro, lo entiendo. Yo no tengo que aprenderme todas esas malditas valencias para formular orgánica e inorgánica y emplear los porcentajes de las disoluciones para acabar haciendo cálculos estequiométricos.
Evidentemente, la chica no atiende a razones. Nadie atiende a razones, de hecho. Por suerte, la profesora tiene la solución: democracia para todos. ¿Y quién quiere hacer el examen el día nueve?
Una nube de brazos parece querer alcanzar el techo del aula.

2 comentarios:

Nadie dijo...

Volvamos al despotismo ilustrado, la democracia no trae más que problemas.

Sir Thomas Malory dijo...

ese maldito argumentum ad populum... xDDDD