Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

lunes, 24 de mayo de 2010

Las Historias de Ab3, IV: Una noche en la posada, un día con racistas, II

Al Bruno III (Traducción y notas, de Reverendo)


Una noche en la posada, un día con los racistas (parte 2)


¿Cómo acabó con 96 objetos mágicos? Dejadme que os explique. La forma en que se preparaban partidas de D&D con niveles altos donde yo vivo era hacer que tú crearas a tu personaje, y luego tirabas una vez en la tabla de tesoros por cada nivel al que necesitabas empezar. Psicópata Dave había planeado esta campaña para personajes de nivel 12 o superior, así que el personaje de Bastardo Tramposo era un mago - clérigo - guerrero - ladrón - ilusionista - druida - montaraz - bardo de nivel 12 con algunas habilidades psiónicas. ¿Su explicación? Unas tiradas realmente suertudas habían permitido a su mago hacerse con un anillo mágico con el mayor número de deseos posible. Los deseos habían prolongado su vida y le habían permitido desarrollar múltiples carreras para su personaje, de modo que ahora tenía un pequeño arsenal mágico guardado en una nave estelar de Spelljammer [una ambientación espacial para D&D] que a su vez estaba guardada en su bolsa mágica.

Una media hora larga de juego fue ocupada por esta larga explicación del origen del Hombre-Todo de nivel 12. Yo sugerí que mandáramos todos a nuestros personajes a la cama para que pudiésemos reunirnos con nuestro patrón por la mañana, pero al parecer era el único interesado. El Pervertido seguía explicando con gran detalle sus hazañas con la chica con la que estaba pasando la noche. El Cobarde seguía quejándose de su decapitación. Despistado Larry estaba muy callado, nada sorprendente teniendo en cuenta que intentaba jugar la partida, ver Star Trek y leer una novela de Gor a la vez. El Disgusto seguía colándose en nuestras habitaciones y robar nuestras cosas, hasta que se topó con la bolsa mágica de Bastardo Tramposo. Bastardo Tramposo tenía un familiar [un tipo de criatura] dentro de la bolsa a modo de perro guardián. Así que el silencioso ninja terminó hecho polvo por un quasit [una criatura, en este caso adoptada como familiar] permanentemente transfigurado con la forma de Rush Limbaugh [un político conservador norteamericano].

No, yo tampoco entendí ese último punto, pero no me atreví a preguntar.

El Disgusto: “¡Desátame! ¡Los otros ninjas saben que estoy aquí!”
Bastardo Tramposo: “Una vez que esté atado boca abajo en la cama, voy a comprobar cómo de calientes están los atizadores de la chimenea.”
Psicópata Dave: “Tira un d20.”

(tirada y codazo)

Bastardo Tramposo: “Soy la hostia, saqué otro 20.”
Psicópata Dave: “Están al rojo blanco.”
El Disgusto: “¡No puedes hacerme esto! ¡Soy un ninja!”
Bastardo Tramposo: “Cojo el atizador con pinta de estar más caliente y afilado y me acerco a la cama.”
Yo: “¿Por qué estamos haciendo esto?”
Bastardo Tramposo: “Le estoy enseñando una lección valiosa.”
El Disgusto: “¡Mi personaje flexiona cada músculo de su cuerpo al mismo tiempo!”
Psicópata Dave: “¿Para qué?”
El Disgusto: “Para aflojar las cuerdas. ¿Eres tonto o qué?”
Bastardo Tramposo: “Mi personaje presiona el extremo del atizador caliente contra uno de los cachetes del culo del ninja.”
El Disgusto: “¡Pagarás por esto! ¡Pagaréis todos por esto! ¡Hastur! ¡Hastur! ¡Hastur! ¡Hastur! ¡Hastur! ¡Hastur!”

La verdad es que nunca imaginé que me aliviaría tanto la llegada de un miembro de los Mitos de Cthulhu. Hastur apareció y le dió un pisotón a la posada matando a todo el mundo. No recuerdo haber sido nunca tan feliz, pero lamentablemente la muerte es efímera en una partida como esta, y sólo el trauma y la humillación permanecen. El grupo se encontró con que había resucitado en el cráter donde había estado la posada. Un tipo vestido con una túnica marrón y negra nos observaba. Tras algunos insultos preliminares, nos llevó a través de un portal de apariencia misteriosa.

Psicópata Dave: “El mago Shickelgruber os conduce a través del portal y os encontráis ante un paisaje desolado. Altas y oscuras chimeneas vomitan ceniza en el cielo. El aire está lleno con el olor de carne quemada.”
Bastardo Tramposo: “¿Seguro que no estamos oliendo el culo del ninja?”
El Disgusto (agitando el palo del dolor): “¡No me obligues a usar esto!”
Psicópata Dave: “A todo vuestro alrededor, extraños aparatos y hombres de oscuros uniformes caminan haciendo sus tareas. El mago explica que necesita vuestra ayuda para conseguir la Varita de Orcus.”
El Cobarde: “¿Para qué?”
Psicópata Dave: “Para explicarlo, el mago os lleva a través de una gran puerta de metal con las palabras EL TRABAJO OS LIBERARÁ escritas en ella. Os lleva hasta un gigantesco hoyo lleno de cadáveres demacrados. Os explica que necesita la varita para transformar esos cuerpos en muertos vivientes para poder derrotar a los ejercitos que invaden su tierra.”
Yo (mi educación primaria permitiéndome de repente darme cuenta de la situación): “Oye, espera un jodido minuto...”
Psicópata Dave: “El mago aparta su capa, revelando sus penetrantes ojos azules y su pequeño bigotito negro.”
Yo: “¿Estamos en un campo de concentración? ¿Para ayudar a Hitler a ganar la guerra?”
El Pervertido: “¿Qué nos va a pagar?”
Psicópata Dave: “Dientes de oro.”
Yo: “¿Estás bromeando, verdad? No puedes hablar en serio.”
Bastardo Tramposo: “Esto es chulo, algo así como el Liche de Schindler” [el Liche es otra criatura de D&D].
Yo: “¡Esto es increíble! ¿He malgastado seis horas de mi vida para esto?”
Psicópata Dave: “Sí, es increíble pero estamos aquí para jugar una partida, no para debatir el así-llamado-Holocausto.”
El Cobarde: “¿Pero cuántos dientes de oro se necesitan para hacer un lingote?”

Muy calmadamente y en silencio comencé a recoger mis papeles y dados. Me prometí a mí mismo que simplemente me largaría, que no montaría otra escena. No sabía si iba a ser capaz de jugar alguna otra vez, estaba bastante seguro de que había tocado fondo. No me sentí como había supuesto que me sentiría.

Despistado Larry: “¡Hey, so mentiroso! Creía que no tenías nada más que agua. ¡Mira todas estas botellas de Mountain Dew que habías almacenado bajo las escaleras!”
El Disgusto: “¡Apártate de ellas!”
Despistado Larry: “¿A qué viene tanto revuelo? Sólo quiero uno o dos vasos. Mira, tengo tanta sed que te daré un pavo por la botella entera.”
El Disgusto: “¡No! ¡Tú no lo entiendes! Eso no es Mountain Dew.”
Despistado Larry (haciendo una pausa mientras desenroscaba el tapón de una de las botellas): “¿Huh?”
El Disgusto: “Es... es orina.”
Yo: “Es curioso, te he entendido que eso es orina.”
El Disgusto: “Es orina. No me gusta ir arriba al cuarto de baño mientras veo la tele, así que meo en las botellas y después las tiro.”

Siendo un aprendiz de escritor de novelas de horror, a menudo describo a gente que se le pone la piel de gallina. Nunca lo había experimentado en mis propias carnes de verdad hasta ese justo momento. Miré alrededor de la habitación, de repente percatándome de que había botellas medio llenas por todas partes. Algunas tenían una costra a causa del paso del tiempo, y de otras sustancias.

Es entonces cuando me dí cuenta de que realmente había tocado fondo.

Yo: “¿Cada cuánto tiempo tiras las botellas?”
El Disgusto: “Ya me pondré un día de estos.”
Yo: “Necesito irme a casa, ya. Necesito darme una ducha.”
Psicópata Dave: “¿Y qué pasa con la partida?”
Yo: “Me tropiezo y caigo sobre mi espada.”
Psicópata Dave: “Tira los dados.”
Yo: “¡Caigo sobre mi espada una y otra vez HASTA QUE EL DOLOR PARE PARA SIEMPRE!”

Y entonces me fui a casa y nunca jamás volví a jugar a D&D, y desde luego nunca volví a beber otra botella de Mountain Dew.

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A pesar de todo, Ab3 juraría de nuevo a D&D, pero supongo que esas historias se referirán a algo que ocurriría antes de esto. Hay que decirlo, aunque sea ahora: estas historias no siguen un orden cronológico.

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