Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

domingo, 15 de agosto de 2010

Columna del odio: cuando lo simbólico suplanta lo real

Ayer un tipo, en la cafetería me abrió la puerta para que pasara yo primero. Fue absurdo. No soy cojo, ni viejo ni estoy embarazada, que yo sepa. Para colmo sería de mi edad, no un chiquillo repipi "bien educado". ¿Qué necesidad había? Quien llegue primero que pase primero. No me voy a herniar por abrir solito la puerta. Pasé diciendo gracias y mientras tomaba el café en la barra no dejé de observarle con desconfianza. Porque alguien que abre una puerta a un desconocido probablemente piense: joder, que bueno soy, abro la puerta a desconocidos. Y un tipo así es realmente peligroso. No es el primero que conozco que se convence a sí mismo, a golpe de pequeños gestos, de que es un santo. Abro la puerta a un desconocido, ergo soy un buen tío. Invito a pasteles a los del curro por mi santo, ergo soy un buen tío. Me acuerdo de enviar un sms por el cumpleaños de un viejo amigo de la escuela al que hace años que no veo, ergo soy un buen tío. ¿Y qué ocurre con las cosas importantes, las que demuestran si eres de verdad un buen tío? Esas, quizá, se les olvida hacerlas. Lo dicho, conozco a varios. Los periódicos, últimamente, hablan de tipos parecidos llamados curas. Rezan a Dios y hacen misas y comulgan, ergo son buenas personas. Si luego obligan a niños a tragarse su semen, bueno, eso son cosas secundarias. Mañana abrirán la puerta a un desconocido y se dirán orgullosos: joder, soy un buen tío.

3 comentarios:

Blue dijo...

¿No has pensado que el pobre hombre igual lo hizo en un acto inconsciente con la única finalidad de que no te diera la puerta en los morros? xD
Yo creo que este tipo de detalles son simpáticos, independientemente de que luego en sus casas sean los mayores hijos de puta de la historia. Pero ya que nos toca compartir el espacio nunca está de más un poco de consideración hacia los demás.
En cuanto a los curas, sí, ahí se pudran todos.

Sir Thomas Malory dijo...

Yo estoy de acuerdo con Marta excepto en lo último, porque decir que todos los curas son una panda de pederastas es cometer la madre de todas las generalizaciones. Es una falacia. Vamos, que ni me molestaré en rebatirlo más, se rebate solo xDDD

Nadie dijo...

Para nada he generalizado extendiendolo a toda la sociedad, decía que más de una persona piensa de esta manera, no digo que no haya buena gente, pero tampoco digo que la haya.

Esto da igual, lo que quería decir es que la educación permite ignorar la auténtica necesidad con pequeños actos innecesarios.

P.D Tomás, ya lo se, pero estoy juguetón, y la noticia era una buena ejemplificación de lo que decía.