Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

sábado, 21 de agosto de 2010

Kitsch, The absolute denial of shit. I

Imaginemos por un instante a dos personas enamoradas. Eso no quiere decir, claro, que estén enamoradas la una de la otra. De hecho, las que me vienen a la cabeza no lo están.
Aunque bien podrían estarlo.
Anyway. Se trata de personas de niveles culturales completamente diferentes. Es decir: uno es un intelectual y otro es un palurdo, ambos tan enamorados que quieren declarar su amor. Bien, no es difícil deducir cuál de las declaraciones estará llena de referencias a voluptuosas deidades griegas o escuchimizados poetas y cuál de faltas de ortografía y estereotipadas y cutres frases de amor.
Este es el concepto, exagerado por mi parte, que, según las fuentes que he encontrado que hablaban sobre la historia del concepto y su palabra (en castellano, inglés, francés y... sí, ese párrafo de la Viquipèdia también), se intentó definir a mediados del siglo XIX en la ciudad de Múnich (as Kundera said). Las hipótesis etimológicas van desde el yiddish hasta una mala pronunciación de la palabra ingles sketch, pasando por la simple y okhámica idea de que, tal vez, sea alemán y ya está. En cualquier caso es igual, la palabra es lo menos importante.
En inicio, la palabra designaba los restos de aquel sentimentalista medio siglo romántico. Hago énfasis en “los restos”, ya que, según Broch (y a esto le seguirá una cita requerida), “the genesis of kitsch was in Romanticism, which wasn't kitsch itself, but which opened the door for kitsch taste by emphasizing the need for expressive and evocative art work.” Ahondando más en las fuentes se encuentra el concepto de “democratización”. ¡El kitsch es arte democratizado, dice aquí! Tamaña tontería.
No. Lo que los artistas que crearon el término querían decir era que aquello que escuchaban, contemplaban o mandaban construir los burgueses de la época no era arte (aquí no estoy exponiendo mi opinión sino la suya). No en el sentido completo de la palabra, vamos. A los burgueses, que se habían aposentado en el poder tras el Romanticismo -y que ahora no querían dejar: ¡Hola, Realismo!-, les gustaba escuchar óperas en italiano sobre los poderes del amor, sentirse como reyes en sus casas y, en rigor, todo lo que los intelectuales de la época no soportaban. Se parece al concepto de mainstream, ¿verdad?
Es decir: en el exagerado ejemplo que abría esta nota, la sociedad burguesa sería el palurdo de las cosas estereotipadas y los intelectuales cabreados serían el pedante -serían y son, de hecho.
Greenberg llegó a afirmar, de hecho, que (otra cita requerida) “All kitsch is academic, and conversely, all that is academic is kitsch.” En esta falacia -es una petitio principii, si el arte no es subversivo no es arte- viene a decir que todo el arte académico (desde Mozart hasta Monet) es kitsch. Según Tomas Kulka, cualquier artista académico está condenado al kitschismo.
Volviendo a parafrasear al amigo Greenberg, “succédané de culture […] destiné à une population insensible aux valeurs culturelles authentiques, mais néanmoins avide de ce divertissement que seule la culture, sous une forme ou une autre, peut offrir” -sí, cojo de diferentes fuentes y no me da la gana traducirlo, se entiende bastante bien.

Aclarado el concepto primigenio de kitsch -sin necesidad de mercaderes venecianos o siglo XVIII- pasaré a alguna anécdota simpática sobre el mismo y el uso de Kundera del concepto, que encuentro particularmente interesante.

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