Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

domingo, 15 de agosto de 2010

Sueño de siesta

Tengo que apuntarlo en algún lugar antes de que se me olvide, y el blog me parece tan buen sitio como cualquier otro, disculpen las molestias.

Estoy en la playa con unos amigos, bueno, no es exactamente la playa, estoy detras de esa barrera que separa la arena de la acera, esa muralla para invasores enanos que diferencia la ciudad de la costa.

A lo que iba, la luna está enorme, parece una montaña terroríficamente próxima, por eso me decido a fotografiarla con una cámara digital que no se muy bien donde llevaba metida. Mientras encuadro, de la luna surge una columna de luz, como un hongo de humo tras una explosión nuclear, pero ésta ilumina mas o menos una cuarta parte de la luna, en concreto, la cara que estoy fotografiando. Sigo intentando hacer la foto cuando noto que alguien me golpea el hombro y señalá el cielo... esta vez justo encima de nosotros.

Una especie de ovni con luces verdes se aproxima entre las nubes. Inmediatamente considero el ovni mas interesante que el satélite, y me dispongo a hacerle una foto (no sé porqué, pero las máquinas en mis sueños siempre van muy despacio). El ovni se va acercando hasta que se distingue su verdadera naturaleza. No es un ovni, es un meteorito. Todo el mundo empieza a correr calle arriba intentando huir, y yo, no sé precisamente por que, cojo de la mano a una amiga cercana y empiezo a correr calle abajo, nos refugiamos en el portal de un hotel cercano, apretándonos contra el muro, esperando que nos proteja del impacto.

Obviamente no lo hace, todo, el hotel, la calle y la playa se funden por las altas temperaturas en una especie de magma gris, sorprendentemente liso, que fluye lentamente en todas las direcciones. Yo y mi amiga estamos muertos, no hay cuerpo ni alma ni estupideces que lo indiquen, estamos exactamente igual que hace unos instantes, pero ambos somos conscientes de que lo estamos. Salimos de nuestro desaparecido refugio y caminamos calle arriba para comprobar si nuestros amigos han corrido la misma suerte.

Así es, tambien estan muertos, pero por lo visto estan en la misma situación que nosotros y hablan de manera distendida en un bar-isla en medio del mar de roca fundida, nos acercamos, nos sentamos, y recuperamos la conversacion por donde estaba antes de que un trozo de luna destruyese cuanto veiamos.

La muerte es algo de lo que no se puede huir y que carece de importancia. Es el cliché gracias al cual he podido recordar el sueño (sin referencias de ningún tipo, se me rompen al intentar recordarlos)

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