Las Citas de la Semana


"No puede decir que lo haya comprendido todo. Probablemente, ahora está más confuso que nunca. Pero todos esos momentos que ha contemplado... algo ha sucedido. Los momentos parecen cosas físicas en su mente, como piedras. Al arrodillarse, acercándose a la más cercana, pasando su mano por ella, descubre que es suave y está ligeramente fría.

Comprueba el peso de la piedra; ve que puede levantarla, y también las otras. Puede colocarlas juntas para crear unos cimientos, un dique, un castillo.

Para construir un castillo del tamaño adecuado necesitará muchas piedras. Pero con lo que tiene ya, parece un comienzo aceptable."

Braid

domingo, 31 de agosto de 2014

Onirismos: El gatito azul

Sueño que me encuentro en una capilla académica junto a L. un otoño, y que estamos escuchando a un coro de estudiantes cantar Joia en el món. Me hace gracia imitarlos de vez en cuando, y como hay una pequeña columna entre ambos, aparezco por la parte de delante cantando la parte de las voces femeninas, y de repente me voy y aparezco por la parte de detrás cantando la parte de las voces masculinas, en respuesta (i canta sa llaor, i canta sa llaor, i cantaaa i caaaanta sa llaor). Ríe.
Entonces ella se pone mi abrigo y decidimos salir al aire frío. Opino que qué bien, porque viendo cómo le queda a ella puedo hacerme una idea de cómo me queda a mí. Es un abrigo largo y oscuro que tiene una capucha, también oscura. Le pregunto si me queda mejor con o sin la capucha, y me dice que sin -obviamente-, pero que igual me conviene llevar capucha, al menos hasta que aprenda a conducir.
O eso o un sombrero, vaya. Bromeo diciendo que igual me compro un bombín, pero ella se refería más a un gorrito de lana como los que lleva ella. Le digo que sí, que lo sé. Veo su imagen constantemente.

Poco después decidimos volver a la capilla y encontramos a una señora y su nieto jugando con un gatito en las escaleras. El gato tiene muy poco pelo, repartido aquí y allá con mechones largos e irregulares, acabados en azul -no un azul natural, sino un azul tintado. El niño repite una y otra vez que menos mal que su abuela lo ha salvado del sastre, que era malo con él.
Me acerco, aunque L. sigue subiendo las escaleras. Pregunto qué hacía el sastre con el felino, y la mujer me mira sonriente y dice "Esto." Acto seguido arranca un mechón de pelo del gatito de manera brutal, y él no se inmuta. Aunque lo intento supongo que mi cara refleja el horror de la situación, y la mujer dice que está bien, lo han salvado y estará mejor pronto.
Le digo a L. que venga pues, por lo que sé, le encantan los animales. Ella viene, pero se queda mirando al gato sin ninguna emoción visible. Supongo que ya no le gustan las mismas cosas.